Y…… ¿ cómo solucionamos la crisis ?

Mal solución tiene. Hasta ahora lo más fácil siempre fue echarle la culpa al encintado.Los bancos- tan socorrido -, los políticos- tan tópico – , naturalmente los empresarios – tan secular -, los fachas, los rojos, los del Barça, los Merengues, los curas…. Pero hace  generaciones ya que  dejamos de ver en el espejo a alguien a quien lo más que le reprochamos  es el equivocarse de marca de crema de afeitar, o de errar en el tono de color de la  marca de sombra de ojos. ¡ Vamos …el encintado ¡.

Tal vez a cambio de un voto cautivo, dejamos hacer mucho, y hacer mal a nuestros políticos, a nuestros representantes, empresarios, etc. Tal vez, como el dinero fluía con facilidad del abrumador síndrome del ladrillo y  de la teoría del pelotazo, quedaba justificado hacer gastos suntuarios, que únicamente encubrían otros mayores y menos públicos. Mal gastado el dinero para justificar y tener contento al populacho, se distraían los dineros en aeropuertos, polideportivos, comunicaciones del siglo veintidós, todo muy por encima de lo que nuestro nivel de renta aconsejaba.

Despertar de un sueño.

Despertar de un sueño.

Lo que se invertía en crecimiento productivo, inversión real, eliminar  malfuncionamientos del sistema, mejorar los sectores claves, eran migajas. Pero por las mañanas al mirarnos al espejo, no nos importaba escuchar semejantes alardes, mientras nos creíamos que otro aeropuerto más  era síntoma de desarrollo. ¡Pues no !.

Y, como el que ve caer dinero del cielo – y no por haberlo sembrado en los campos -,  un día sencillamente dejó de verlo caer, y los trigales y las fabricas por aquel entonces reciente ya hacía años que dejaron de atenderse. No cae ya  de arriba, y ya no sabemos sacarlo de abajo.

¡ Y ahora que ¡.

Lo fácil, seguir pidiendo a los de arriba, a los del ladrillo, a los políticos, a los alemanes. Pero ellos ya no se fían. Ellos hicieron sus deberes y siguieron siendo productivos. Y son naturalmente más ricos.

Pero como es arto difícil dejarnos caer, sin que ellos caigan, nos van dando aire a cambio de que se hagan las cosas y que se hagan en el orden que ellos quieren. Estamos como el paciente que le dice a su dentista aquello de ¿ verdad Doctor que no nos vamos a hacer daño ?.

Si no hubiera moneda única, España habría devaluado un 30% su Peseta y listo. Habríamos hecho el ajuste de un plumazo y  nos habríamos dado de bruces con la brusca realidad. Somos mucho más pobres de lo que creíamos. Pero ¿ cómo nos hacemos más pobres sin tocar la moneda, sin tocar el tipo de cambio ?.

El ajuste vendría por varias vías, todas dolorosas y todas inevitables:

  • Un incremento de paro brutal – que ya lo tenemos-.
  • Una subida de impuestos que nos haga más pobres y pague las deudas – ya casi la hemos tenido, aunque muchos son los que tememos que habrá algo por llegar -.
  • Un flujo regulado de fondos a los sectores críticos – esto es la pasta para salvar los bancos, que ya llego y que habrá que devolver pues nada es gratis, ni cae del cielo -.
  • Y por último, un aumento de la deflación  en nuestro país –  generada a la par con un crecimiento de inflación en los países más ricos – que no tardará en llegar.

 

Como no tenemos tejido productivo, es fácil entender que el paro se dispara cuando las grandes empresas, dejan de vivir de la bicoca. Difícil que se creen empresas en poco tiempo que puedan absorber esta enorme cantidad de desempleo. Mientras hay millones de personas esperando que alguien les llame a casa para decirles que vuelvan a trabajar, y esto por desgracia no ocurrirá. Tal vez muchos o algunos  de los integrantes de este colectivo siendo conscientes de esta realidad, piensen en trabajar para ellos mismos, pues no veo que mirando al cielo la cosa pueda cambiar a corto plazo.

Los Impuestos han subido mucho, y una continua subida, en la situación actual, hace que el desplome del consumo interno elimine de un plumazo cualquier esperanza de recuperación. El sector exterior solo, no podría ni en el mejor de los casos, tirar para adelante sin un mínimo consumo interno. Esta y no otra es la razón por la que, a mi entender vía impuestos habriamos tocado casi techo. Más impuestos, desplome del consumo interno. Mala solución.

Pero si el paro no se baja y los impuestos no se suben, ¿ cómo  nos desprendemos del lastre que aun tenemos y nos empobrecemos un poco más ?.

Aun nos queda, la necesidad de ajustar la deuda y pagarla como y cuando el prestamista exige.

Supongo y creo suponer bien, que si desde Europa hubiera fluido dinero a espuertas para cubrir la crisis, lo fácil habría sido seguir haciendo lo mismo que se hacía. Aeropuertos, autopistas, centros deportivos, etc., lo cual fácilmente nos deja ver que sería como escupir para arriba.  En Europa, nos han obligado a dar cierre al sector más crítico y más imprescindible a medio plazo: el bancario. Requerido un ajuste duro y muy rápido de saneamiento de este sector – cosa que parece se ha hecho de forma increíblemente rápida – parece que permitirá a las entidades, en tiempo razonable esperemos, facilitar el flujo de crédito a la pequeña empresa. Seamos  sensatos, este tipo de empresa es la única que podrá  generar grandes cantidades de empleo, y empleo real y productivo.  Pero no perdamos de vista que el dinero prestado, habrá que devolverlo y más temprano que tarde, lo que permitirá  mantener nuestra euforia de riqueza  calmada, y hacernos seguir siendo un poco más pobres… que es lo se busca.

Pero por último y en este caso principal, el aumento de la inflación en Alemania  – subida de precios y tipos de interés – y el aumento simultáneo de la deflación – estabilidad del nivel de precios y bajo nivel de tipos de interés aqui, terminará por ajustar los niveles de riqueza entre España – y los países empobrecidos por esta crisis-, en relación con los países más ricos de Europa.  Esta y no otra será la traca final, que nos empobrezca lo justo para que el nivel de productividad pueda ser  nuevamente el requerido para crecer.

 

Todo es relativo

Otros más drásticos ven una vía de empobrecimiento más rápida para curar la fiebre de “riqueza de mentira” que nos invade. Bajar los salarios  digamos un  veinte ó treinta por ciento, podría haber generado, tal vez similares efectos macroeconómicos. Pero la práctica desaconseja, y la historia lo refrenda no usar  esta  opción.  Una bajada de un  treinta por ciento de los salarios, podría ponernos en similar situación que la Alemania anterior a los conflictos mundiales. Es una semilla de populismo, y bien harán los que dicen mandar en evitarlo. Pero, siendo parcos, seguramente podremos ver que, en términos reales  los salarios han bajado ya más de un  diez o quince por ciento, aunque en términos monetarios no lo parezca.

¿Sería raro que se produjera una bajada lineal, general, a nivel nacional y por decreto de un diez por ciento adicional  del nivel salarial – real y nominal-?.  ¿Sería posible ? .            ¿ Podría nuestra endeble economía aguantarlo ?. Pues de ser así, casi habríamos dado por realizado el ajuste.

¡ Lo duro y  difícil  que es empobrecerse ¡.