¿ EL FINAL DE LA CRISIS ?

Llevamos tocando fondo y viendo brotes verdes  en nuestra economía desde hace ya un montón de años.  Pero, lejos de las proclamas electorales y partidistas, achacables a ambos partidos, al final  ¿hay realmente indicadores reales  y palpables de que algo cambia?

¿ Será verdad ? ó ¿ será una visión ?

En España, con independencia de que las cosas, hipotéticamente, empezaran a mejorar, el enorme volumen de desempleo  tardaría décadas, en el mejor de los casos, en tomar valores parecidos a los de otros países de nuestro entorno.  En consecuencia, exista o no mejoría, la gran bolsa de desempleados –la parte más sensible de la población – no tendría una percepción real de que su situación ha cambiado a mejorado.

Dicho esto, si realmente alguna vez llegan mejores tiempos, deberían llegar primero   a cambiar el ánimo de los inversores. Estos, animados por las perspectivas mejores, podrían decidir invertir en nuevas empresas en España en lugar de hacerlo en otros países. Estas inversiones se traducirían posteriormente en una sutil y lenta creación de empleo y, especialmente en la parada al crecimiento en nuevos desempleados.  Este sería el primer paso, y tal vez deberíamos investigar si se está produciendo.

La verdad se camufla…..no es aparente.

Cuando en una economía las cosas van mal, las previsiones de evolución siempre se quedan cortas en lo negativo, y  son demasiado optimistas en lo positivo. Así fue durante muchos años. Las previsiones de desempleo, inversión, P.I.B. producción industrial, balanza exterior, etc.,   se quedaron cortas y todo resulto mucho peor.

Cuando las cosas empiezan a mejorar en una economía, las previsiones que se proclaman  sobre las tendencias  siguen siendo prudentes – por inercia -, pero  aun siendo más optimistas, también se quedan cortas. Pero esta vez  para mejor. Efectivamente cuando existe aunque sea una mínima mejoría, uno de los mejores indicadores es que las cifras reales superan las previsiones.

 

Si existe alguna mejoría – el tiempo nos lo dirá – , las previsiones de crecimiento de ese 1% PIB, posiblemente toque el 2%.  Si las cosas fueran bien  el crecimiento de valor de las principales empresas españolas (más del 30% ya generado  en las principales empresas del IBEX), dará lugar a que se modere la destrucción de empleo y se empiecen a crear esos  planificados 400.000 nuevos empleos.  Si se dejan de perder empleos y se crean algunos – aun manteniéndose la masa de desempleo – las personas  tendrán menos miedo a perder su trabajo y  aumentará el consumo doméstico, reprimido hasta ahora por el miedo a perder el empleo.  Este aumento sutil del consumo interno,  es un detonante de la apertura de nuevos negocios, e indirectamente de la creación de empleos por contratación o autoempleo.

 

En la situación a fecha de hoy Marzo de 2014, se detecta un suave cambio en la tendencia del paro y parece que se empieza a crear empleo. La balanza exterior refleja claramente una mejora de las exportaciones desde hace meses,  ya se pronostican crecimientos de PIB del 1% – impensable hace solo unos meses – y no sería extraño que fuera mucho mayor. Ya hay incluso algunos bancos que publicitan una nueva política crediticia expansiva en los próximos meses.

Tal vez, ahora que es primavera algo verde empiece a brotar. Tal vez.

 

Alejandro Martín

Economista y Consultor Financiero.

Bisel en las puntas de caza.

Sin entrar a discernir sobre las ventajas o inconvenientes mecánicos que cada tipo de filo pudiera aportar en las heridas que produce una flecha, indicaremos las tipologías de diseño más habituales.

Las podríamos distinguir entre:

  • Mono bisel.
  • Doble bisel : simétrico.
  • Bisel y medio: o de bisel asimétrico.

 

A igual que ocurre con los proyectiles balísticos de caza, algunas balas – las llamadas blindadas – se fabrican con la finalidad principal de lograr la máxima penetración en la pieza de caza. Por el contrario otras balas se diseñan para descargar en forma de impacto toda la energía en la pieza, buscan el mayor destrozo. Hay naturalmente una inmensidad de balas que  recorren el espectro intermedio, buscando impacto y penetración. Cada animal y cada arma pueden hacernos decidir por unas u otras.

En las puntas de caza para flechas, ocurre lo mismo. Algunas puntas se diseñan para buscar el máximo de penetración, diseñándose para ser capaces de abrirse camino entre tejido y huesos, perdiendo en ello la menor energía posible. Otras puntas tienen como finalidad descargar con sus hojas toda su energía en el corte de tejidos y generar máximo sangrado.

Con arcos tradicionales y para caza de gran tamaño – sea cual sea el arco -, la primera dificultad es conseguir penetrar las normalmente reforzadas estructuras óseas y de piel que los grandes animales tienen.  Aquí, algunas puntas de amplias, extrafinas y afiladísimas superficies de corte, se topan con estructuras que detienen su geometría e impiden su función principal: penetrar.  Las puntas destinadas a animales de gran corpulencia ósea, requieren contar con una estructura que asegure su integridad física, que  pierdan la menor cantidad de energía posible en otras funciones que no sea avanzar. Por la naturaleza de los arcos tradicionales o de las piezas de gran tamaño, estas son las puntas normalmente requeridas.

Si una punta  que precisa penetrar, disminuye o cambia su estructura física o de afilado en los sucesivos impactos sobre huesos, coraza y músculos, pone en cuestión su principal función.

Una espada de la edad media, no requería un afilado extremo, pues su función primera era atravesar una armadura y luego generar una herida mortal. Los sables de guerra de los siglos XVII y XIX, no se topaban en la lucha con armaduras, por lo que dependían de su afilado extremo y de su ligereza de uso para cumplir su letal función: la rápida estocada única o múltiple.

En este sentido las puntas de caza de las que hoy hablamos, tienen como primera función atravesar estructuras poderosas: costillas, fémures, escápulas, etc.. Posteriormente tendrán que generar el sangrado necesario. Pero de no cumplir la primera y más aleatoria de sus funciones- como condición necesaria – , no llegarías a cumplir la segunda – que es la que mata -..

 

 

Los filos mono bisel: 

Las puntas se afilan únicamente en uno de los lados de la hoja. Es un afilado asimétrico sobre el eje de la hoja, y puede ser sobre el lado derecho o izquierdo. Quienes consideran este tipo de puntas como capaces penetrar mejor en huesos, por su  aptitud para  abrirlos a su paso, ven en este tipo de puntas la solución ideal. Otros consideran que, demasiado tiene la flecha que hacer atravesando un gran hueso, como para considerar que la mínima fuerza de giro que la punta genera sería capaz de abrir el hueso. Son puntos de vista.

 

Punta Grizzly  ( con mucho uso )

 

Por otro lado el bisel a izquierda o derecha, requeriría – siendo puristas – que correspondiera con el sentido del  emplumado de la flecha. Haciéndose así, no habría turbulencias en vuelo al contraponerse las fuerzas de giro. En términos de aerodinámica, esto es cuestionable, pero veámoslo también como un criterio personal de cada arquero.

Los filos de doble bisel simétrico :

Son los afilados más habituales, en los que el filo se vacía a ambas caras de la hoja, de forma simétrica e idéntico ángulo.  Este afilado hace que la punta no genere, en el vuelo componente de fuerza ni de momento de giro, y en consecuencia, salvo su planeo por mal ajuste carece de influencia aerodinámica.

 

Gran variedad en puntas para arcos tradicionales.

Tras el impacto, la punta concentra el esfuerzo en el sentido de la trayectoria de impacto, no ejerciendo momento de fuerza de giro alguno.

Como en el caso anterior de las puntas mono bisel, el ángulo de afilado permanece normalmente constante a lo largo de la hoja.

Hojas con Bisel y Medio y/o de bisel asimétrico:

En los años 50 y 60, algunos artesanos y diseñadores de puntas americanos,  idearon algunas puntas con filos a doble bisel. Uno de ellos era más prominente  en uno de los lados que en  el otro y tenían diferente angulación. Es lo que se llamó  bisel y medio. La enorme dificultad de fabricación en aquella época hizo inviable  el uso masivo de estas eficaces puntas.

 

 

Actualmente se están volviendo a realizar, pero para evitar el efecto giro de la punta al impactar hueso, mantienen una afilado a doble bisel simétrico en la parte frontal. Son puntas de estructura “ cut on Impact ”, como las que veíamos antes, pero mantienen doble filo simétrico en la mitad delantera. Desde casi la mitad de los filos para atrás, de forma progresiva, uno de los biseles crece y el bisel del otro lado decrece (aunque no desaparece).

 

Las modernísimas  de African Patphinder.

Con esta fórmula, la punta evita contribuir en el vuelo a una aerodinámica contradictoria, y con un potencial de turbulencias. La punta se asegura en el momento inicial del impacto en huesos o tejidos, concentrar todo la energía en penetrar, solo en eso. Tras los primeros centímetros de avance en los tejidos rígidos – allí donde casi todas las puntas se paran -, el doble bisel de este tipo de puntas ejerce su indudable ventaja trocha-huesos.

Tras penetrar las partes sólidas, los filos ya hacen la parte menos comprometida, pero más letal.

No es suficiente que una punta corte. No es suficiente. Al menos en este tipo de caza, hay además de este, otro elemento que es  necesario.

Alejandro Martin “TioJander”
Economista.
Consultor Financiero.

www.arcodos.com

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