PUESTO EN EL SUELO O EN UN TREESTAND.-

PUESTO EN EL SUELO O EN UN TREESTAND.- 

Tal vez con la edad, uno va encontrando las limitaciones físicas de la caza en rececho, o la caza de montaña.  Lo cierto es que cada vez, termino pensando más en los aguardos. Esas esperas a los cochinos o a los corzos, en los que tanto hay que conocer del sitio, y de los adversarios.

Mi primera gran referencia en esta materia se produjo hace muchos años, al caer en mis manos el famoso libro de G.Fred Asbell “ Stalking & Still-Hunting “. El Sr. Asbell, como él mismo dice,  no es un apasionado de la caza desde las alturas. Y en este libro, de forma casi académica, enumera paso a paso ventajas e inconvenientes de los aguardos desde el suelo.  Tuve la suerte de conocer en persona al Sr. Asbell este año en Kalamazoo (MI), en la feria Expo. Traditional, que se celebra todos los años allí. Pese a su avanzadísima edad ya, sigue manteniendo un gran porte, y una altura imponente. Me pilló allí la tormenta perfecta: vuelos anulados, cuarenta bajo cero, metro de nieve. En fin, esas cosas que allí solo son un problema y aquí, paralizarían el país.

  

Por  no dejar sin referirme a otra obra escrita, esta vez sobre la caza desde un treestand, sugiero el libro de Steve Bartylla    “ Advanced Stand-Hunting Strategies ”, o también el libro de Gary Clancy ” Treestand Hunting Strategies “,  ( ambos disponibles en la web de www.arcodos.com.

Tal vez la principal razón de que algunos no gusten de colocar aguardos en alto, sea una cierta aversión a las alturas. No hay duda de que este elemento, el más o menos sutil vértigo, pueda echar para atrás a algunos “esperistas”. Pero busquemos los pros y contras que tienen ambas formas de hacer un aguardo.  Desde arriba o desde abajo.

Yo prefiero, sin duda, los puestos en el suelo. Son para mi mucho más mágicos, más atractivos, y siempre he tenido la sensación – o tal vez la ilusión –  que con los pies plantados en el suelo, puedo percibir más sensaciones que colgado a varios metros de altura.

Desde el suelo, evitamos los riesgos de un puesto de altura: caídas, errores de apreciación etc. Quienes tengan cierta aversión a la altura, esta es su opción. Los puestos a ras de suelo tienen el gran inconveniente de estar expuesto a los sentidos de los animales en mucha mayor medida que desde una altura de cuatro o seis metros. En este sentido, todo aquello que nos conduzca reducir nuestra exposición visible, acústica u olorosa que podamos producir, será materia de perfeccionamiento.

 La prueba y error – la experiencia – es lo que afinará y nos aportará el conocimiento, el sentido y la sensibilidad de saber colocar, estar, y proceder en un puesto en el suelo. Nunca un error es perder el tiempo. Una mala experiencia es un auténtico “ master “ que la naturaleza nos  ofrece. Y, créanme, no se aprende en artículos, vídeos o libros.  Es España, aunque con referencias en los libros medievales sobre puestos en alto – pero ciertamente no a mucha altura -, nunca hemos tenido una tradición en caza desde treestand. Tal vez la profusa oferta de las casas fabricantes de estos artilugios, sea una forma de promoción de este estilo de caza, tan americano, tan propio del cola blanca. Que cada uno reflexiones sobre su idea.

Desde el suelo, se desarrolla profusamente la facultad de prever los movimientos de la caza, una vez acceden a la zona de caza de nuestro puesto. De la anticipación y previsión de lo que haga la pieza, cuando ya la tenemos a escasos metros de nosotros, depende el éxito del lance. Y este aprendizaje, solo se puede hacer bien, tras haberlo hecho mal muchas veces, y tras ser sorprendido por la nariz de un cochino, o sus orejas, o ser detectados por los ojos de un corzo. En este entorno tan adverso, aprender a escoger el momento exacto de abrir el arco, acertar con nuestra postura y la del animal especialmente, el ritmo de acometer el lance, y lo más importante realizar el disparo sin ser detectado. Todo esto es en conjunto una maestría. Un saber íntimo, que es difícil de trasladar a otros, enseñar y mostrar.

El “aguardista” arquero, buscara un escondite en una zona de vegetación más espesa que le aporte suficiente cobertura. Lo más práctico y útil es generar un escondite con material próximo al puesto: ramas secas, hojas, etc. Es más fácil y es menos llamativo para los animales.

Procuraremos un lugar de acceso fácil, que no precise que toquemos muchas cosas: ramas, hojas, etc. Todo lo que toquemos o pisemos al entrar al puesto, actúa como un semáforo luminoso susceptible de generar olores.  Limpiaremos de ramas y hojas, la zona del apostadero, para evitar generar el mínimo ruido, especialmente con los pies en la base, y al abrir el arco con las ramitas que nos rodeen. Como hemos indicado, el puesto estará todo lo tapado que nos sea posible y contaremos con una ventana suficiente para el tiro, así evitaremos al máximo ser detectados.  Quienes cazamos desde el suelo, procuramos extremar nuestro camuflaje. Romper la silueta, no destacar, no ser detectados.  Material que no produzca ruido, ni olor, ni reflejos, es aquí más necesario que en cualquier otra forma de caza.

Tanto en el caso de los puestos en alto o en el suelo, la localización de los vientos determinará siempre el éxito, pero sobre todo el fracaso. La correcta localización de la posición deberá depender de la dirección del viento predominante. Estar localizado en el suelo permite, si hay repentinos cambios en la dirección del aire, poder desplazarse a una nueva o mejor posición. Esto no ocurre fácilmente en un puesto elevado.

La movilidad una vez instalados es más fácil en un puesto en el suelo. Poder incluso estirar las piernas fácilmente, estirarse o abrir y cerrar el arco, es sencillo, arriesgado pero fácil de hacer. El riesgo de hacerlo es que no siempre sabemos, si tenemos a nuestra pieza en rango de visión. Poder requerir más ropa, agua u cualquier otro utensilio es sencillo, por poderla tener a nuestro lado y a mano.  Incluso evacuar u orinar – necesidad en muchos casos inherente a los nervios del lance – es posible y fácil. Recomendamos botellas y bolsas herméticas especiales para recoger y retirar la orina sin apenas desprender olores.

Seguramente desde el suelo, la visión de la zona de caza se concentra a no más de veinte metros, y siendo realistas, la noche raramente permite ejecutar lances a distancias por encima de estas distancias. Un tiro más horizontal, facilita la localización anatómica mental del disparo. La zona de impacto posible es mayor y las posibilidades de error mucho menores que si disparamos desde alto.   Para mi esta es la mayor ventaja, y entiendo es un gran inconveniente, para el tiro desde treestand.

En mi modesta opinión, es difícil comparar la sensación de estrés y tensión que se percibe cuando a escasos metros de donde te encuentras, tienes a un animal salvaje. Se mueve, respira, gruñe y seguramente intuye – y naturalmente nos percatamos de sus sensaciones – que algo raro hay en el entorno. Su respiración, los ruidos de cada uno de sus pasos, los bufidos de un gran cochino despiertan siempre en nosotros las sensaciones de lo que somos realmente “pieza” – que no de predador – que realmente llevamos dentro.  Unas ramitas, y unas hojas son toda la defensa que tenemos. El resto es voluntad, entrenamiento e intelecto.

La principal ventaja de la caza desde un puesto elevado es sin duda la altura. Pensemos que la mayoría de nuestras piezas de caza perciben a sus enemigos naturales en el rango de su visión periférica. No consideran – o al menos nuestras piezas de caza no lo hacen inicialmente – que el riego pueda llegarles desde un depredador en lo alto. Esta es la principal de nuestras ventajas.  Su radar, no esta conectado en el rango de posición en el que nos encontramos, y esto nos da mucha ventaja: movernos, adaptarnos, adelantarnos a los movimientos del animal, poder generar un tiro más consciente, etc. La indetectabilidad.

La movilidad, cuando se transporta e instala un treestand, es muy limitada. Es digamos, un inconveniente.  Salvo escasas excepciones, el tamaño y peso de los puestos elevados portátiles es digamos de corte “ americano “. Son grandes, aparatosos y normalmente pesados.  Este inconveniente, se torna en ventajas en la comodidad, una vez instados en ellos. Pero la entrada sigilosa al puesto, no creo que sea fácil.

Otra de las grandes ventajas de un puesto en alto, es el enorme rango de formas, posiciones y oportunidades de generar un disparo sin ser detectado. La ventaja de la altura, como decíamos renglones atrás, permite escondernos mejor de las difusiones olorosas que llevamos, de los pequeños movimientos que realizamos e incluso de los pequeños ruidos que inevitablemente se hacen. Aquí el camuflaje, siendo igualmente importante, no es decisivo. Sera muy útil evitar el corte en claro-oscuro de nuestra silueta, que si es fácilmente detectable desde lejos.

Una de esas sensaciones raras, cuando se hace de noche colgado en un treestand, es la perdida de referencia de altura. Es difícil que nuestro cerebro tenga consciencia de estar en alto. Desaparecen las referencias visuales de equilibrio. Todo ahora dependerá de nuestro sistema táctil.  A veces, da la peligrosa sensación, de estar a escasos centímetros del suelo.

El riego más importante de cazar desde un árbol está en la instalación de puesto en alto, en el posterior ascenso con los pertrechos de caza y naturalmente en el descenso y desinstalación del mismo. No quitemos valor al riesgo de descender, después de una larga espera. Estaremos cansados, con nuestro equilibrio menos fino, y naturalmente con peores condiciones de luz. Agua e incluso hielo son condimentos que disparan los riesgos de resbalarse al bajar o desinstalar el puesto.  No insistiré en la necesidad de uso de un arnés de seguridad y de instalar una línea de vida.

Yo suelo portar un chaleco en el se incluye interiormente un arnés. Lo llevo incluso aunque no tenga previsto buscar un puesto en alto. De esta forma siempre estoy seguro de llevar un arnés puesto. Aunque sea muy pesado, montar y desmontar una línea de vida, insisto en que es una forma sencilla de asegurarnos volver a casa sin incidentes. No viene mal – yo diría que es más que recomendable- practicar en montar y desmontar estos chismes días antes de salir de caza. Igual que entrenamos el tiro, deberíamos entrenar el montaje y desmontado del material que nos puede salvar de un accidente: peldaños de acceso, línea de seguridad, subida y bajada, arnés, subida del treestan, acceso al mismo y especialmente la bajada y desmontado.

Posicionados en altura, el rango de visión y anticipación gana muchos metros en comparación con la posición en el suelo. Desde alto podemos ver aproximarse a las piezas desde mucho más lejos. Interpretaremos el lance con más sosiego, y podremos prever los movimientos de las piezas. Esta ventaja de anticipación desaparece cuando estamos en el suelo.  Pero no siempre la altura es ventajosa. El tiro desde alto limita mucho la localización efectiva del punto de impacto. La búsqueda de un disparo en el tórax que interese a ambos pulmones, cuando se efectúa desde alto, reduce mucho los puntos y ángulos efectivos. El riego de no cobro es enorme, comparado con un disparo desde suelo. No insistiré en lo oportuno y necesario de conocer de forma real, la anatomía interna de nuestras piezas de caza ( Los gráficos que en muchas publicaciones aparecen, no siempre se aproximan ni de lejos a la realidad ).

Un consejo de viejo. Procurar eliminar los restos de barro y tierra de las botas una vez estemos sentados en el árbol. Los treestand tienes como base una rejilla, y cualquier mínimo movimiento hace que se precipiten al suelo los restos que portamos en la suela de las botas. A parte del ruido por caer algo desde alto, esos restos emiten un olor procedente de fuera de ese espacio.  No nos olvidemos de una sólida colocación de mochila, ropa, etc. Pero especialmente del carcaj, si no va montado este en el arco. ¿ cuantas veces se nos  han caído al suelo las flechas o el carcaj completo ?.

A.M.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

facebook.com/tiojander.alejandromartin

#arcodos

#puntasdecaza