CAZA CON ARCO Y PRENSA.

Hasta hace pocos años la escasa población de cazadores con arco peninsular, había dejado ya casi sin interés la publicación de artículos  en revistas de caza. Pero afortunadamente algo  ya está cambiando.

La práctica de esta modalidad ha venido asentándose, el número de cazadores que elegimos el arco es cada vez más alto. Ya no somos aquel típico y tópico cazador que tenía un arco, porque no podía tener un rifle y que cazaba ciervas, solo porque eran más baratas que cualquier otra pieza.  Hemos crecido en número y no me equivoco en pensar que también el concepto que tienen el resto de cazadores sobre nosotros ha cambiado radicalmente también.

Durante estos años  duros, he podido publicar algunos artículos en la prensa de papel,  en la prensa en formato digital y también  he participado en algunos programas de radio y de televisión.  Pero en los últimos años  lo que ha cambiado diametralmente  es la tipología del cazador medio que caza con arco aquí, en España, en la Península.

Por fin, la gente entiende que cazar con arco fue y es siempre, más cara que el  hacerlo con rifle. No se trata del número de jornadas necesarias para  conseguir un “ exitus lethalis “ que ya  dispararía  en mucho el coste. No lo es solo. Lo es también el precio de los equipos, los arcos, la ropa tan exigente que se necesita, etc. Además muchos propietarios de fincas, que antes miraban con recelo a pobretón arquero, ahora le miman, sabedores de que es tan exigente como el que más, tan experto como el que más y que paga…como el resto cuanto menos.  Esta es la clave del éxito.  Hace diez años participé en una charla de la que reviso hoy mis notas, y argumentaba yo entonces sobre este aspecto, pronosticando el despegue de la actividad solo cuando cambiara la tipología del arquero, como así ha sido.

 

Muchos gurúes “ fantoches”, presionaron – y lo siguen haciendo – al colectivo de arqueros con trastocados y trasnochados conceptos traídos de ultramar. Como si nuestros territorios en algo se parecieran a las inmensas zonas de caza de América o Australia. Pero al final las formas, los estilos y los conceptos han caído por su propio peso a lo que sería de esperar. Los guetos exclusivos en cotos de caza para arco, fueron un inmenso error, encasillar al arquero en grupos de pobretones que  “ aprovechaban” la caza de hembras y el resto de lances sobrantes fue otro error, mitificar al arco como herramienta de caza selectiva en zonas especiales ( es barato, da buena imagen política y cosas así, aun siendo desechada en la mayoría de oficinas de caza Americanas ) fue  también otro grandísimo error.

El cazador con arco es considerado por fin, otro cazador más. Peculiar, pero un cazador más. No es un ecologista con un arma de segundo nivel, que mata de forma “ light”.  El cazador con arco, es un factor económico, es un  “cliente “ tan especial y poderoso como cualquier otro cazador de “ pólvora “.

Hace años, uno de los actuales directivos federativos franceses, y buen amigo, me insistía en el gran error español de encapsular la caza con arco fuera del resto del colectivo cazador. En Francia el éxito les sobrevino cuando  los arqueros compartieron cotos y caza con el resto de cazadores. No pedían ventaja, no exigían zonas de exclusión, tampoco pedían precios extras, ni temporadas especiales. En muy poco tiempo los cazadores franceses pasaron de ver a los arqueros como  adversarios a verles como  compañeros de caza.     ¡ Aquí, aun no es siempre  así ¡. Y bueno sería preguntarnos, una y mil veces las razones.

 

La excusa de este post es la reciente publicación de dos interesantísimos artículos de dos buenos amigos, sobre caza con arco. Ambos muy bien trenzados, escritos de forma agradable y rigurosa a la vez, y en los que he tenido el honor y la gran suerte de poder  participa con modestísimas aportaciones que espero no hayan dañado mucho el resultado final

Moisés D. Boza escribe en la revista   “ Hunting in the world “  de Enero un artículo sobre puntas de caza para flecha fabricadas en Europa. Un estupendo material gráfico y unos test de material realmente sorprendente e impactante. Si tenéis ocasión leerlo, merece mucho la pena.

 

Salva Ramírez en el número de Febrero de la revista “ Trofeo ”, escribe un artículo sobre la colocación de la flecha.  Un escrito muy recomendable, francamente bien presentado y escrito. Hace algunos meses Salva me pidió le realizara unas láminas anatómicas para incluir en el escrito y, por suerte para mí, las ha incluido y trufan su  texto y comentarios, en lo que creo es un conjunto de mucho nivel. Es una gran motivación para mí, sacar los pinceles de nuevo, rebuscar en los libros de veterinaria y trabajar con las radiografías de jabalíes y ciervos. 

 

 

Felicidades y gracias a ambos.

www.arcodos.com

Economista, Licenciado CUNEF

Consultor financiero

Facebook – TioJander

Bisel en las puntas de caza.

Sin entrar a discernir sobre las ventajas o inconvenientes mecánicos que cada tipo de filo pudiera aportar en las heridas que produce una flecha, indicaremos las tipologías de diseño más habituales.

Las podríamos distinguir entre:

  • Mono bisel.
  • Doble bisel : simétrico.
  • Bisel y medio: o de bisel asimétrico.

 

A igual que ocurre con los proyectiles balísticos de caza, algunas balas – las llamadas blindadas – se fabrican con la finalidad principal de lograr la máxima penetración en la pieza de caza. Por el contrario otras balas se diseñan para descargar en forma de impacto toda la energía en la pieza, buscan el mayor destrozo. Hay naturalmente una inmensidad de balas que  recorren el espectro intermedio, buscando impacto y penetración. Cada animal y cada arma pueden hacernos decidir por unas u otras.

En las puntas de caza para flechas, ocurre lo mismo. Algunas puntas se diseñan para buscar el máximo de penetración, diseñándose para ser capaces de abrirse camino entre tejido y huesos, perdiendo en ello la menor energía posible. Otras puntas tienen como finalidad descargar con sus hojas toda su energía en el corte de tejidos y generar máximo sangrado.

Con arcos tradicionales y para caza de gran tamaño – sea cual sea el arco -, la primera dificultad es conseguir penetrar las normalmente reforzadas estructuras óseas y de piel que los grandes animales tienen.  Aquí, algunas puntas de amplias, extrafinas y afiladísimas superficies de corte, se topan con estructuras que detienen su geometría e impiden su función principal: penetrar.  Las puntas destinadas a animales de gran corpulencia ósea, requieren contar con una estructura que asegure su integridad física, que  pierdan la menor cantidad de energía posible en otras funciones que no sea avanzar. Por la naturaleza de los arcos tradicionales o de las piezas de gran tamaño, estas son las puntas normalmente requeridas.

Si una punta  que precisa penetrar, disminuye o cambia su estructura física o de afilado en los sucesivos impactos sobre huesos, coraza y músculos, pone en cuestión su principal función.

Una espada de la edad media, no requería un afilado extremo, pues su función primera era atravesar una armadura y luego generar una herida mortal. Los sables de guerra de los siglos XVII y XIX, no se topaban en la lucha con armaduras, por lo que dependían de su afilado extremo y de su ligereza de uso para cumplir su letal función: la rápida estocada única o múltiple.

En este sentido las puntas de caza de las que hoy hablamos, tienen como primera función atravesar estructuras poderosas: costillas, fémures, escápulas, etc.. Posteriormente tendrán que generar el sangrado necesario. Pero de no cumplir la primera y más aleatoria de sus funciones- como condición necesaria – , no llegarías a cumplir la segunda – que es la que mata -..

 

 

Los filos mono bisel: 

Las puntas se afilan únicamente en uno de los lados de la hoja. Es un afilado asimétrico sobre el eje de la hoja, y puede ser sobre el lado derecho o izquierdo. Quienes consideran este tipo de puntas como capaces penetrar mejor en huesos, por su  aptitud para  abrirlos a su paso, ven en este tipo de puntas la solución ideal. Otros consideran que, demasiado tiene la flecha que hacer atravesando un gran hueso, como para considerar que la mínima fuerza de giro que la punta genera sería capaz de abrir el hueso. Son puntos de vista.

 

Punta Grizzly  ( con mucho uso )

 

Por otro lado el bisel a izquierda o derecha, requeriría – siendo puristas – que correspondiera con el sentido del  emplumado de la flecha. Haciéndose así, no habría turbulencias en vuelo al contraponerse las fuerzas de giro. En términos de aerodinámica, esto es cuestionable, pero veámoslo también como un criterio personal de cada arquero.

Los filos de doble bisel simétrico :

Son los afilados más habituales, en los que el filo se vacía a ambas caras de la hoja, de forma simétrica e idéntico ángulo.  Este afilado hace que la punta no genere, en el vuelo componente de fuerza ni de momento de giro, y en consecuencia, salvo su planeo por mal ajuste carece de influencia aerodinámica.

 

Gran variedad en puntas para arcos tradicionales.

Tras el impacto, la punta concentra el esfuerzo en el sentido de la trayectoria de impacto, no ejerciendo momento de fuerza de giro alguno.

Como en el caso anterior de las puntas mono bisel, el ángulo de afilado permanece normalmente constante a lo largo de la hoja.

Hojas con Bisel y Medio y/o de bisel asimétrico:

En los años 50 y 60, algunos artesanos y diseñadores de puntas americanos,  idearon algunas puntas con filos a doble bisel. Uno de ellos era más prominente  en uno de los lados que en  el otro y tenían diferente angulación. Es lo que se llamó  bisel y medio. La enorme dificultad de fabricación en aquella época hizo inviable  el uso masivo de estas eficaces puntas.

 

 

Actualmente se están volviendo a realizar, pero para evitar el efecto giro de la punta al impactar hueso, mantienen una afilado a doble bisel simétrico en la parte frontal. Son puntas de estructura “ cut on Impact ”, como las que veíamos antes, pero mantienen doble filo simétrico en la mitad delantera. Desde casi la mitad de los filos para atrás, de forma progresiva, uno de los biseles crece y el bisel del otro lado decrece (aunque no desaparece).

 

Las modernísimas  de African Patphinder.

Con esta fórmula, la punta evita contribuir en el vuelo a una aerodinámica contradictoria, y con un potencial de turbulencias. La punta se asegura en el momento inicial del impacto en huesos o tejidos, concentrar todo la energía en penetrar, solo en eso. Tras los primeros centímetros de avance en los tejidos rígidos – allí donde casi todas las puntas se paran -, el doble bisel de este tipo de puntas ejerce su indudable ventaja trocha-huesos.

Tras penetrar las partes sólidas, los filos ya hacen la parte menos comprometida, pero más letal.

No es suficiente que una punta corte. No es suficiente. Al menos en este tipo de caza, hay además de este, otro elemento que es  necesario.

Alejandro Martin “TioJander”
Economista.
Consultor Financiero.

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La caza americana en cifras…. ¿ Y aqui ?

Seguramente si fuéramos capaces de entender la caza actual como algo similar a la industria del turismo, seriamos capaces de entender, por capilaridad ibérica, lo que podría suponer la caza – vista como una industrial rural – en una zona como España.
El turismo es nuestra principal industria. Adoptada y aceptada, sin grandes reservas desde el medio rural, seria fácilmente trasladable – desde este punto de vista – como un balón de oxigeno a las cada vez más empobrecidas e inhóspitas zonas del campo peninsular.

El turismo es con toda seguridad, infinitamente más agresivo con el medio natural de lo que lo es cualquier modalidad de caza, por muy extensiva que esta sea. Sin embargo, raramente los grupos ecologistas, tienen éxito en sus enfrentamientos, con lo que es comúnmente aceptado como nuestra industria nacional. Muy especialmente en el mundo rural. Es un medio de vida, es fijador de población, es cíclico y compatible con otras actividades económicas. Lo mismo que podríamos decir de la caza.

Veamos unas cifras, solo unos datos económicos, de lo que supone la industria de la caza en un país proclive y favorecedora para con esta actividad como es Estados Unidos.
Hablamos de caza en general y utilizamos datos de 2001. La razón es que los datos publicados por la International Association of Fish and Wildlife Agencies, desagregan las repercusiones de las cuantías y pormenorizan las repercusiones.
Consideremos que en 2001, en USA se gastan 5.300 millones de dólares en pagos por caza y en concepto de viaje, más 6.400 millones de dólares gastados en equitación básica, más otros 8.400 millones de dólares en artículos de lujo relacionados con la caza. En 2001 había aproximadamente 13 millones de cazadores en los Estados Unidos. ( actualmente hay aproximadamente 1,2 millones en Francia y más menos 1 millos en España ). ¿ Hacemos números?.
Hablamos de una industria en EEUU que genera una facturación final de aproximadamente 25.000 millones de dólares y una repercusión final de aproximadamente 65.000 millones de dólares ( efecto multiplicador entre 100% y 200% ), y en no menos de un millón de empleos directos. Naturalmente los 13 millones de americanos cazadores en 2001 ( mayores de 16 años) tienen además otros 25 millones de americanos que ejercitan deportes de tiro. ¿ Seguimos haciendo números?.http://arcodos.com/satellite-p-365.html
Comenta el informe que los impuestos federales en forma de tasas generaron en 2001, 2.400 millones de ingresos directos al Estado americano. Las cifras en los Estados Unidos son poco homogéneas entre los diferentes estados. Son territorios muy distintos y con poblaciones diversas en número y concentración. Por esto los acumulados totales desagregados pueden servir de referente claro y comparativo.

Si hablamos de 13 millones de cazadores, hay que referir que 10.2 millones lo son de la caza del ciervo y que apenas 3 millones de ellos practican la caza de aves migratorias. El informe habla de 228 millones de jornadas de caza de cualquier tipo en ese año.
Pero si contamos con una industria que mueve13 millones de cazadores y 228 millones de jornadas de caza, ¿ cómo se reparte el pastel de la industria?.
Pues las grandes partidas de gasto se centran en:

• 2.000 millones de Dólares en comidas y bebidas.
• 1.800       “                 “        en gasto de trasporte ( público o privado).
• 4.700       “                 “        en armas, munición , perros complementos, etc.
•    550       “                 “        en ropa, botas y complementos técnicos del cazador.
• 8.300       “                 “        en vehículos de caza, 4×4, Pickup, Auto caravanas, etc.
• 4.000       “                 “        en gastos de gestión directa de fincas ( propiedad y alquiler).

Y así hasta un total de 24.700 millones de dólares de facturación anual directa en el referido 2001. El efecto multiplicador dispara el negocio inducido colateral hasta los 67.500 millones de dólares anuales. De estos importes aproximadamente 16.800 millones de dólares en sueldos y salarios que generan aproximadamente 575.400 empleos directos.

De estas cifras se generan 995 millones de dólares en impuestos sobre combustible, además de los indicados 267 millones de tasas estatales directas sobre caza y otros 2.900 millones de dólares en impuestos y tasas Federales. ¡ Toda una industria, que no entiende de adscripciones políticas o religiosas ¡.

De esta sustancial tarta, en un país acostumbrado a la movilidad profusa, una muy importante porción del negocio se genera por cazadores que no son residentes de los diferentes estados en que se hace el estudio. Del referido importe de facturación directa de 24.700 millones de dólares, 3.200 millones de dólares son generados por cazadores foráneos ( de otros estados y extranjeros ). Este tipo de “ turistas “ tienen un efecto multiplicador aun mayor en los negocios relacionados y generan aproximadamente 8.400 millones de dólares de negocio inducido, 2.150 millones en salarios y casi 80.000 empleos. Un buen negocio.

Tal vez sea momento de que la caza deportiva en España, sea vista como una industria potencialmente poderosa. No tanto por la propia caza en sí, sino como una hermana no tan menor de la industria turística.
Seguramente España sea una reserva turística cinegética para el resto de Europa. Una nueva industria a mimar y a cuidar. Muchos de los cazadores de Centro Europa, son ya, y pueden serlo aun más, unos clientes preferentes de este enorme sector. Igual que nos preocupamos de la huida del turista alemán o ingles a las playas yugoeslavas o tunecinas, deberíamos pensar desde ya en los cazadores Alemanes o británicos que se desplazan a los Países del Este o al continente Africano.

Guardando las distancias y la capacidad de pago, pensemos que en EEUU había efectivamente 5,3 millones de cazadores en 2001, y reflexionemos que en España puede haber 1 millón y casi 1.2 millones en la próxima Francia.
¿Es o no es una industria?.
Pero nada queda dicho de la caza con arco. La caza con arco será la actividad de estudio económico en la que profundizaremos desde esta plataforma de forma más extensiva. La caza con arco es la una actividad cinegética con crecimientos superiores al 20% y 30% anuales en los últimos diez años aquí en España, y de similares crecimientos en el resto de Europa.

No piensen que la industria americana no ha puesto el ojo ya en nuestra joven industria. Cada año , de los impuestos recaudados en USA a que arriba nos referíamos, no menos de entre 10.000 y 15.000 dólares , se remiten a Europa para la promoción de la caza con arco , para ejercer lobbies políticos y regulaciones favorables. Esto es lo que está oficialmente declarado por la propia Industria y por los organismos europeos. ¿Que no habrá? .