PUNTAS Y MAS PUNTAS…TIPOS DE PUNTAS DE CAZA.-(3)

De los dos capítulos anteriores ( 1 ) y ( 2 ), ya hemos visto la tipología de punta que podría encajar en el tipo de caza que nosotros hacemos. Y visto el tipo de punta de caza con arco que necesitamos, ¿ en qué elementos deberíamos concentrarnos para seleccionar la que será nuestra punta finalmente?.

Más que en el tipo, o los materiales o el propio  diseño, ahora que tenemos idea de lo que podemos encontrar en el mercado, y que ya  hemos dejado fuera a algunos formatos en lo que se refiere a  diseño, centrémonos en el uso que nosotros le vamos a dar a nuestra punta. Digamos nuestro caso personal y, visto así, como enfocaremos la última selección.

Pieza a cazar con nuestro arco.-

Los países técnicamente más avanzados en caza con arco, en los que casualmente los requerimientos técnicos son más exigentes, están precisamente en África. Los que nos hemos dedicado durante muchos años a la formación en caza con arco, y hemos podido realizar nuestra formación en estándares americanos o europeos, no podemos menos de aceptar que también en materia de formación, el más alto nivel técnico está, sin duda, en Sudáfrica. 

Digo esto porque allí los requerimientos técnicos para la caza con arco vienen determinados por el tamaño y envergadura del animal.  Un animal muy grande requiere, no el uso de un arco más potente, que sería el punto de vista europeo o americano, sino una energía de impacto en la flecha de un determinado valor mínimo para cada tipo de animal.  Por tanto, la punta de caza debe buscarse teniendo en cuenta el animal que pensamos cazar con arco, así de fácil. Y así de complejo.

A mayor tamaño de la pieza, mayor dureza y resistencia a la penetración. Mayor dificultad de encontrar y acceder con una flecha sus órganos vitales. Con esta filosofía, que atiende únicamente a planteamientos físicos, busquemos que punta necesitamos para cada animal.

Ciervos, gamos, cabras, son animales con una piel y osamenta que no ofrecen una gran resistencia al paso de una flecha. Puntas de caza mecánicas y de tipo mixto, son seguramente las más idóneas. Fácil penetración, adecuadas para tiros a larga distancia y gran capacidad de sangrado.

No es que estas puntas no sean adecuadas- me refiero a las mecánicas – en el caso de nuestros cochinos. Muchos grandes marranos se han abatido perfectamente con puntas expandibles. Pero en invierno y si manejamos potencias ajustadas, traspasar su coraza y conseguir generar hemorragia en sus pulmones, puede que requiera de una punta de hojas fijas, robusta. Y especialmente con arcos tradicionales y longbows.

Número de hojas.-

El número de hojas va a determinar una mayor o menor superficie de corte y mayor capacidad de sangrado.  Si la penetración no es el problema – bien por contar con una potencia de arco alta, o por tratarse de una pieza de dureza media o baja, más hojas nos asegurará una rápida recuperación del animal tras el dispara. Una muerte rápida y encontrar la pieza cerca del punto de impacto debe de ser nuestro objetivo. 

Pero si el problema es la penetración, debemos utilizar puntas de dos hojas.  Hay veces que si trabajamos con arcos de muy poca potencia, o bien arcos tradicionales lentos y que generen poca energía, debemos autolimitarnos. Debemos buscar puntas de pocas hojas y poco diámetro de corte. Al tener limitada la energía de impacto, debemos usar puntas que sean difíciles de parar una vez entren en el cuerpo de la pieza.

En consecuencia, si usamos arcos de gran potencia, no será mucho inconveniente el numero de hojas e incluso si  la superficie de corte es muy alta. Pero, no todos hemos nacido en el mismísimo Bilbao, y la edad nos va relegando a reconocer nuestro origen, más bien a las afueras  - o más allá- de esta hermosa ciudad. Cuando usamos arcos de potencia ajustada, deberíamos montar puntas de pocas hojas, y de poco diámetro de corte. Y confiar en nuestro tino y precisión.

“ No nos olvidemos que una MALÍSMA punta, disparada con un malísimo arco, matará perfectamente si colocamos la flecha en su sitio “ . Esto no lo dijo Leonardo, pero debería haberlo dicho.

Diseño de la parte frontal en la punta, el “ tip ”.-

Especialmente en las puntas mecánicas o expandibles, en las que el proceso móvil se activa al entrar en los tejidos, siempre existe el riesgo de que las hojas no se desplieguen. Menos frecuente en los nuevos diseños que en las viejas puntas, siempre hay que considerar este riesgo. Algunos fabricantes incorporaron una parte fija y letal en la punta. Esta parte fija, en muchas ocasiones posibilita ella misma la muerte de la pieza incluso si el resto de la punta no se despliega. Por esta razón la parte frontal de muchas puntas ofrece una zona de corte, una hoja incorporada en la parte delantera del perno. 

En las hojas fijas, en muchos casos se posiciona la propia hoja en la parte más adelantada de la punta. La propia hoja es la parte que antes impacta, empujada por el resto de la arquitectura de la punta de caza.  Para ello el grosor de la hoja es un elemento determinante y la integridad de la punta depende del grueso de la punta.

Otras puntas, prefieren incidir en un pernio puntiagudo, que es lo primero que toca a la pieza. Abre camino al transito posterior de las hojas, y suele ser el encargado de romper huesos y partes duras para facilitar el paso posterior de la flecha.

Muchos nos afanamos en destacar lo capital de contar con la punta adecuada al arco que tenemos, la potencia que usamos y especialmente el tipo de caza que hacemos y a la pieza perseguida.

Es cierto que cualquier punta es potencialmente letal, si se coloca bien. No nos engañemos, esto es cierto. Pero no es menos cierto que igual de letal es un arco de cien euros, y todos los cazadores con arco buscan tener un arma de más poderío, acompañarla de una flechas y accesorios de calidad, para poder cazar con este equipo. Las puntas en muchos casos son el elemento más barato del equipo, y obviar la importancia de los efectos de una buena punta es dejar a la suerte el pronóstico de nuestros lances.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

facebook.com/tiojander.alejandromartin

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PUNTAS Y MAS PUNTAS…TIPOS DE PUNTAS DE CAZA.- (1)

Concentrados siempre en la elección del arco perfecto, tal vez convendría valorar que lo que genera realmente la muerte del animal – y la eficiencia de ese proceso – es precisamente la punta de caza.
Veamos de forma genérica los diferentes tipos puntas y usos de caza punta. También le daremos un vistazo a sus diferentes aplicaciones y características dependiendo del tipo de arco o también del tipo de pieza.
Hay básicamente dos grandes formatos, las puntas de hojas Mecánicas (expandibles al impacto) y las puntas de hojas Fijas ( no alteran su forma en el vuelo y en el impacto ). Estos dos grandes tipos pueden a su vez encuadrar subtipos. Lo veremos.

PUNTAS MECANICAS. -


Este tipo de puntas permanecen con sus hojas cerradas, escondidas, y se expanden al impactar en el cuerpo del animal.

Mientras se manipulan y durante el disparo con el arco y hasta impactar en la pieza, las hojas permanecen escondidas. Esto aporta un efecto casi nulo en el vuelo de la flecha. Si lo comparamos con las puntas de entrenamiento es la forma más simple de sustituir unas por otras sin apenas ajustes. Esta característica, es realmente ventajosa, pues las puntas siempre tienen algún efecto en la trayectoria de vuelo de la flecha. Son puntas que se suelen utilizar en arcos muy rápidos – normalmente arcos de poleas – y para disparos largos.
Las puntas tienen un inconveniente, y es que precisamente por ser sus hojas partes móviles, son más fácilmente dañables por impacto en huesos. Son menos sólidas. Además, en su proceso mecánico de apertura, al impactar en el animal, aportan una envergadura mayor, más superficie de corte, y un potencial hemorrágico sin duda poderoso.
Casi todas estas puntas son de un solo uso. Las hojas son difíciles de afilar y casi siempre sufren daños en los filos o en su estructura. Su función es generar gran hemorragia, en animales no demasiado resistentes.

PUNTAS FIJAS.-


La primera idea es de que se trata de una punta más solida y contundente. Los elementos que la forman ya sean de una sola pieza, o configurada la punta en varias piezas, generan un bloque inamovible.

Este tipo de puntas se destinan más a caza de gran tamaño, en la que la penetración es el elemento base de la generación de hemorragia. Están diseñadas para atravesar piel, músculo e incluso hueso. Con la finalidad de llegar tan dentro del animal como sea posible.
La superficie de corte en algunos casos es menor que las puntas de hojas expandibles, pero se diseñan para poder penetrar, además de generar hemorragia.
Las hojas suelen ser reutilizadas, mediante reafilado. Las puntas fabricadas en un solo bloque de material están pensadas precisamente para ser utilizadas en grandes animales, y posteriormente ser nuevamente afiladas para volver a usarlas. La integridad de la punta tras los impactos es un elemento muy valorado. Es una característica imprescindible, en puntas que buscan penetración en tejidos de gran dureza y resistencia.
Si hay que buscar una pega, suele ser siempre el hecho de que afectan al vuelo de la flecha en comparación con las puntas de entrenamiento. No dejan de ser un elemento aerodinámico, como lo son las plumas, pero en este caso localizadas en la parte delantera de la flecha. Por eso en muchos casos se requiere reajustar los visores del arco. También hay que decir que las puntas de alta calidad apenas generan trastornos de vuelo, pero no siempre estos efectos se deben únicamente a la punta de caza.

No me atrevería a decir de forma contundente que existe una tercera categoría de puntas de caza, por el mero hecho de mezclar características de las dos formulas anteriores. En algunos manuales se les llama puntas híbridas. No dejan de ser puntas que cuentan con una parte de su estructura que es fija, es decir tienen una zona de corte siempre expuesta, y otra expandible. Es decir, aportan las dos características de los dos tipos referidos. Su diseño busca sin duda, aportar ambas ventajas: penetración y sangrado. Pero modestamente y en mi opinión, considero que son los dos inconvenientes, los que se ponen de manifiesto. Por un lado estas puntas incluyen partes móviles, lo que les hace menos sólidas y reducen su penetración. Y por otra parte incluyen zonas fijas que afectan al vuelo y podrían ser un inconveniente en disparos largos. Pero,,, tienen muchos adeptos.

Alejandro Martín “TioJander”

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¿Dónde colocar el disparo en la caza con arco?

Consumada con éxito la aproximación, y con la presa a unos metros de nuestro arco, nos asaltan las dudas. Ya hemos conseguido lo más complicado y tenemos a tiro al jabalí de nuestros sueños. ¿Y ahora dónde situamos el flechazo? En las siguientes notas respondemos a esta pregunta considerando los diversos factores a tener en cuenta a la hora de tomar esta crucial decisión.

Anatomía y letalidad de la flecha

Al mundo de la caza con arco llegan fundamentalmente dos tipos de cazadores. Parte de este colectivo son cazadores que durante años han practicado la caza con distintos tipos de armas y que, buscando nuevos retos, adquieren un arco y se adentran en esta apasionante aventura. Otros, en cambio, son cazadores completamente noveles que nunca antes han practicado la caza y que directamente a través del arco han decidido empezar con su carrera cinegética. Los componentes del primer grupo tienen un camino por recorrer relativamente más fácil, pero eso no implica que deban modificar y adaptar los conocimientos que han adquirido durante años para conseguir tener éxito en sus salidas con arco. El segundo grupo deberá empezar de cero y tendrá un arduo camino por el que transitar, pero contará con la pequeña ventaja de no haber adquirido malas costumbres. Para entender el reto que se pretende asumir, lo primero que debe conocer un cazador son las limitaciones que tiene el arco respecto a otras armas. El arco es altamente efectivo, pero de corto alcance. Por eso el cazador arquero debe aproximarse a sus presas a distancias extremas, en las que el más mínimo error provocará que el animal le detecte. Es sin duda una de las disciplinas de caza más deportivas y que mayores ventajas ofrece a nuestras presas.

Situaciones en la que es preferible no disparar

 

En el caso de que tengamos dudas sobre su cobro, es preferible no disparar que hacerlo y dejar malherido al animal.

Existen dos tiros clásicos que efectúan los cazadores de armas de fuego que no se deben realizar con el arco bajo ningún concepto. El primero es a la tabla del cuello. Salvo que seccionemos arterias mayores, como la aorta, es muy difícil abatir a la pieza limpiamente El segundo es el conocido como “tiro culero”, es decir, un disparo que va dirigido directamente al ano del animal. Con una bala es un tiro devastador, pero con un arco el riesgo de que la flecha quede encajada en la pelvis de la pieza es demasiado alto. Por lo tanto, es poco recomendable disparar en esta situación. También debemos evitar en la mayoría de los casos los tiros con el animal en posición frontal. No obstante, el mejor disparo que se puede realizar en esta situación consiste en apuntar a la base del cuello, allí donde el esófago penetra en el pecho. Si la flecha queda un poco alta, tocaremos pulmones, y si vuela algo baja, podemos impactar en el corazón. Es muy importante recalcar que para realizar este tiro debemos estar plenamente convencidos de que la presa no ha detectado nuestra presencia y de que está totalmente tranquila, ya que, de lo contrario, es posible que se mueva antes de que la flecha le impacte y, como consecuencia, hiramos al animal.

La letalidad de la flecha

Una vez asumido el reto de la proximidad, debemos ser conscientes de cómo actúa una flecha y de cuál es realmente su poder letal. A diferencia de una bala disparada por rifle, que mata desgarrando tejidos, rompiendo huesos y creando un efecto de vacío devastador, que provoca heridas en el cuerpo del animal muy superiores al diámetro de la bala, la flecha, y sobre todo la punta de caza, simplemente produce un corte similar al diámetro de sus cuchillas, por lo que carece de poder de parada. Ello propicia que el poder letal de una flecha esté estrictamente ligado a la ubicación correcta del disparo en la zona vital de la presa. Aunque un disparo de flecha puede sesgar las costillas de un animal y algunos huesos más prominentes, generalmente la herida provocada por una punta de caza es un corte quirúrgicamente perfecto que lacera todos los tejidos que encuentra a su paso, junto con venas y arterias, y jamás desgarra o aplasta. Una herida provocada por una flecha provista de punta de caza causa una hemorragia masiva que puede terminar con un rápido desangrado del animal y con su muerte fulminante. Aun así, lo que debemos intentar es que nuestra flecha impacte en los órganos vitales con el objetivo de provocar diferentes disfuncionalidades del organismo que aceleren la muerte de nuestra presa, disminuyendo de este modo su sufrimiento. A diferencia de las heridas provocadas por arma de fuego, las heridas por laceración que producen las puntas de caza casi nunca son dolorosas, debido a que las fibras nerviosas, encargadas de la transmisión del dolor, son limpiamente cortadas, así como la piel, los músculos y los capilares. Un ejemplo que probablemente habremos vivido en nuestra vida rutinaria es cuando al abrir un bote de conservas nos hemos cortado con la tapa. Generalmente en esa situación nos damos cuenta de ello cuando vemos gotear la sangre, pero no por el dolor producido por la herida. Analizando esto entenderemos que el poder letal de una flecha viene marcado por la precisión del disparo y por el poder de penetración que debe permitir a la flecha tener la energía suficiente para introducirse en el animal, alcanzando sus órganos vitales y atravesando para lograrlo costillas y, algunas veces, huesos de mayor envergadura.

Tiros en situaciones especiales de caza

Debemos hacer mención especial a los tiros realizados desde puestos de árbol (treestands) tan utilizados por los cazadores arqueros. En estas situaciones tenemos que analizar e imaginar la trayectoria que debe seguir la flecha para impactar en ambos pulmones de la pieza. Lo normal es que la entrada de la flecha sea un poco más alta de lo habitual. No podemos permitirnos el lujo de malherir a un animal por haber disparado en una posición inadecuada o a una distancia demasiado larga. Es mejor perder un lance que dejar en el monte una pieza herida sin posibilidades de cobro. Nuestra conciencia y nuestro compromiso en un constante entrenamiento es el que nos convertirá en grandes cazadores con arco.

La ubicación del disparo

La correcta colocación del tiro es el criterio más importante para practicar la caza deportiva con éxito. En esta imagen se describe la situación de los principales huesos que protegen las zonas vitales.

Lo más importante, la situación del animal. En este sentido, la zona pulmonar debe ser el objetivo de nuestra flecha por varios motivos. A diferencia del corazón, que se encuentra protegido por el húmero y por la articulación del codo, huesos muy difíciles de atravesar con una flecha, la zona pulmonar está protegida por la caja torácica mediante huesos fáciles de atravesar por nuestra flecha. Además, apuntar a la zona pulmonar nos permite un pequeño margen de error de precisión, ya que si nuestro disparo queda algo trasero, podemos impactar en el hígado. Si en cambio nuestro tiro es algo bajo y conseguimos esquivar los huesos más prominentes, nuestra flecha puede sesgar el corazón. Todos estos órganos al ser afectados tienen como consecuencia la rápida y limpia muerte del animal. Dependiendo de la posición y ángulo en el que se encuentre nuestra presa, para que nuestra flecha impacte en la zona pulmonar deberemos apuntar a uno u otro lugar, o incluso decidir omitir el disparo.

A continuación analizaremos los ángulos más comúnes con los que nos podemos encontrar en situaciones reales de caza:

La presa está cuarteada dándonos la espalda.

Deberemos valorar cuánto está de cuarteada y si nos ofrece un blanco seguro que permita disparar con garantías de evitar los huesos de la pata trasera y delantera. Si el animal se encuentra ligeramente cuarteado, la posición de disparo es perfecta, ya que la flecha tendrá el camino libre de huesos duros. En esta situación deberemos tener presente que para impactar en los pulmones hay que apuntar detrás del codillo, visualizando el vuelo de nuestra flecha. ¿El truco? Imaginar cuál será la salida de la flecha y apuntar teniendo en cuenta esta consideración. Si el animal está demasiado cuarteado, es preferible no disparar, ya que el hueco que nos dejan los huesos de las patas traseras y delanteras es demasiado pequeño y tenemos grandes probabilidades de no llegar a alcanzar los órganos vitales.

Cuando esté cuarteada de frente

Tomaremos muchas precauciones, pues demasiados huesos extremadamente duros protegen la zona vital de la presa y el riesgo de herir al animal y no cobrarlo es tan grande que es preferible esperar una mejor posición de la presa u optar por no disparar. De esta manera, si finalmente se decide disparar, debe hacerse extremando la precisión y a a una distancia muy corta que nos permita apuntar con el 100% de garantías. Un tiro con entrada en la zona del codillo, como el de la imagen número1, puede pare- cer a la vista un tiro fantástico, pero no lo es en absoluto, ya que la trayectoria de la flecha hace que se dirija hacia el estómago en vez de a sus pulmones. Así, en el mejor de los casos la punta de caza solo cortaría uno de los dos pulmones. Con este tiro es muy probable perder el animal herido en el monte. La opción de la imagen número 2 también debe intentar evitarse: demasiados huesos y un blanco muy pequeño que no se visualiza claramente son muchos riesgos que es mejor no asumir. La opción de la imagen número 3 no nos permite disparar bajo ningún concepto. La zona vital está completamente protegida por prominentes huesos que la flecha no podrá atravesar.

Como se cita en el famoso libro de Kevin Robertson sobre el tiro perfecto, el punto donde se alcanza a un animal es más importante que lo que uses para alcanzarlo. La correcta colocación del tiro es el criterio más importante para practicar la caza deportiva con éxito y, por tanto, disfrutar de ella sin importar a qué especie se dé caza.Para tener éxito en este aspecto es necesario tener un conocimiento exhaustivo de la anatomía de la especie que pretendemos cazar, conocer desde todos los ángulos dónde están sus huesos más prominentes y la ubicación exacta de sus órganos vitales, como el pulmón y el corazón.

Se encuentra en posición horizontal

La posición perfecta de la presa es cuando se encuentra completamente en horizontal y con la pata delantera más próxima a nosotros adelantada. De este modo el animal descubre por completo su zona vital. Un tiro en la zona baja del codillo, apuntando a la pata delantera del otro lado, garantizará el cobro del animal. Si en esta posición el animal se encuentra con la pata delantera más próxima a nosotros atrasada, debemos tener mucha precaución con el húmero y la articulación del codo, por lo que hay que intentar no quedarse demasiado bajo en el tiro.

Texto y fotos: José Salvador Ramírez García Infografías: Alejandro Martín

CUT-CENTER, AJUSTE Y FLECHA

CUT-CENTER, AJUSTE Y FLECHA

En los arcos de tiro olímpico,  la ventana esta cortada  más allá del Cut-Center y la razón entre otras puede ser:

Poder utilizar a criterio del tirador tubos muy gruesos y/o muy delgados, permitiendo la correcta localización en la ventana en el proceso de ajuste. Una vez elegida la fecha, este tipo de ventanas permite muchas más maniobras de ajuste posible.

Otra razón, sin duda, si tenemos botón de presión, es poder colocar este  de tal forma que la flecha este más fuera o más dentro de centro geométrico de las palas.

En la suelta con dedos, la paradoja del arquero, se combina con la posición del corte en la ventana, y ambos elementos sobreactúan simultáneamente.  La suelta con dedos produce parte de la paradoja al girar la cuerda sobre ellos, y otro efecto que ayuda es el movimiento lateral de la propia mano del arco.

Las modernas tendencias de ajuste precisamente tienden a buscar arcos con ventas con Cut-center o pasado el cut center. La razón es permitir el uso de flechas más rígidas de lo que marcan las tablas. El uso de estos tubos más rígidos permite mucha mas tolerancia a los errores de suelta y de desajuste del material. La mayor estabilidad – por la propia rigidez – hace que indirectamente un tubo más rígido y/o pesado, tienda a estabilizar el crecimiento en las puntuaciones de un arquero de alto nivel con un arco tradicional en la mano.

 

Los tubos de spin muy alto, es decir los muy blandos, tienen los inconvenientes contrarios a las ventajas antes indicadas. Pero aun siendo esta la tendencia técnica de tiradores de élite, es decir arcos de alta gama con Cut-center o cut center +, que permiten usar tubos rígidos, el uso habitual es  justo el  contrario.

Los tubos blandos y de escaso peso, generan una paradoja de arquero exagerada. Una inicial inconsistencia en el vuelo, por el propio efecto de la paradoja. Normalmente un exceso de ruido en la suelta como consecuencia de golpeos en la ventana, pero sobre todo por la vibración  no disipada del arco y que se queda normalmente en el arco o en el mismo arquero.

La tendencia actual de un numero digamos indeterminado, pero enormemente elevado de los que nos decimos tiradores instintivos, es precisamente contar con flechas muy blandas y muy ligeras. Solo hay que ver a un tirador soltar flechas para contrastar que el tiro instintivo consiste en abrir el arco, buscar la punta de la flechas, modificar la posición de la mano de arco y, una vez colocada la punta en el blanco, soltar. Digamos que esto es lo normal.

Los clásicos se referían al tiro instintivo, como el no meditado. Con el que no se apunta. El disparo natural, que podría hacerse hasta con los ojos cerrados. Este tipo de disparo con recurvado – más difícil de entender y hacer con un poleas, pero posible – es un disparo cinegético, de tiro de caza a corta distancia.  La rapidez y el blanco se valoran más en porcentaje de éxito que en  tocar o no una u otra raya. Decimas de segundo en un proceso de visualización, apertura y suelta. NO HAY CORRECCIÓN EN LA POSICIÓN Y ALTURA DE LA MANO DE ARCO.  Pues de haberla, estaríamos, de una forma u otra, apuntando.

Por esta razón los tubos de bajísimo spin y escaso peso son ideales para poder utilizar apuntando con la punta de la flecha. Pero tras un avance en los logros de puntuaciones  a muy corto plazo – lo que magnetiza a los tiradores – el crecimiento en puntos se estanca, sencillamente porque la flecha no es capaz de asumir el rendimiento del arco.

Digámoslo de otra forma. Un arquero compra un arco de 1,500,00 € esperando más rendimiento en puntos. Supongamos que es muy rápido y con un tubo ligero y blando, la posibilidad de apuntar con la punta de la flecha a : 18, 20 o 30 metros, permite al arquero una destreza que antes no tenía.  La consecuencia es el crecimiento en los logros de forma inmediata. Pero al poco tiempo se toca techo y ya no hay crecimiento ni mejora.

Casualmente, en ligas de alto nivel competitivo, es frecuente este tipo de ajustes raros con flechas de juguete. Pero el salto a la elite en competición del más alto nivel no solo requiere disparar apuntando con la flechas ( todos lo hacen ya ), sino que el ajuste arco flecha sea PERFECTO.

Por esta razón hay frecuentes casos de tiradores que un arco de fabricación casera, o de los llamados de iniciación, consigue colocarse en los pódiums, sorprendiendo a propios y extraños. Lo cual nos indica que el “ Indio “ y el ajuste es lo que realmente puntúa.

Un arco de medio nivel, con unas buenas flechas y MUCHO entrenamiento pueden dar grandes rendimientos.

Un arco de altísimo nivel con pobre ajuste de flechas y MUCHO entrenamiento suele dar rendimientos medios. ( Digo….. SUELE ).

El tránsito a este mismo concepto en caza, es parecido, pero no idéntico. La inclusión de punta de caza en vuelo exige minimizar la paradoja y conseguir una rápida estabilización en el vuelo de la flecha. Hay dos razones. La primera es que, si hay aleteos en el vuelo de la flecha, la punta de caza desviará la trayectoria. La segunda es que la penetración que buscamos es siempre función de la energía con la que llega la flecha y del ángulo de impacto. Y créanme que este último elemento, el ángulo, es de suma importancia en lo que a penetración se refiere.

 

¡ Menudo ladrillo me ha salido ¡.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

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Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

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Instructor Caza con Arco. IBEP ; RFEC;

CAZABAN AYER, CAZAMOS HOY

Parece, como siempre, que se aprecia más nuestro increíble patrimonio desde fuera que aquí.
En muchos de los libros americanos y europeos sobre caza con arco, se ilustran sus introducciones con alusiones y fotografías a las reseñas artísticas rupestres de nuestro suelo peninsular. Algunos de los libros de Fadala y del mismísimo TJ Conrad, dejar ver muestras fotográficas de escenas rupestres de cazadores con arco que son el tesoro de alguna de nuestras cuevas o abrigos.
Por esta razón, la Cova dels Cavalls ( Castellón ), muestra una de las escenas más repetidas en la bibliografía cinegética digamos a nivel mundial.
Solo quiero comentar en estas notas, no los muchísimos registros y cuevas que tenemos, sino solo una mínima referencia. Mi intención es emparejar las formas y técnicas de caza que entonces se realizaban – arco en mano – y las que ahora realizamos – también arco en mano -. Nada ha cambiado en la técnica. Salvo que entonces, se cazada para sobrevivir, y ahora muchos vivimos con la caza en nuestras mentes.
La caza en aquellos albores era casi siempre una actividad colectiva. La caza en solitario, incluso al aguardo, seguramente fuera menos frecuente. Los riesgos del hombre como “pieza “eran muchas veces sopesados, antes de moverse en solitario.
No debe sorprendernos que veamos reflejadas en estas pinturas rupestres, escenas tan actuales, como si no hubiera pasado el tiempo.

    

La Cova Dels Cavalls , en Tiring en Castellón, siendo las más reproducida, tal vez muestra solo una imagen clásica. Un grupo de ocho o diez ciervos y ciervas a la carrera, seguramente presionados por otros cazadores, y que van al encuentro de un pequeño grupo de arqueros apostados. La pintura deja ver a cuatro arqueros alineados frente a las reses, y en posición de tiro con sus arcos abiertos y con flechas de repuesto a su costado en el suelo. Un primer arquero se muestra con el arco abierto, en una posición casi idéntica a la que se podría ver en un cazador actual de arco tradicional. Un par de flecha en el suelo y una tercera montada en el arco ya abierto y orientado a uno de los ciervos que se le aproxima a la carrera. El arquero está con una rodilla en tierra y la otra pierna flexionada, seguramente pertrechado tras alguna piedra o mata que le esconda. Los arcos parecen bastante largos, y las flechas, en casi todos los casos también parecen contar con un largo importante. En alguna de las pinturas se aprecia un cierto empenaje trasero en las flechas. Los arcos mantienen una parte central muy recta y la curvatura se genera en casi todos los casos en los extremos.
Un segundo cazador se encuentra sentado, y con las piernas estiradas. Esta con su arco montado y a punto de disparar. La colocación de las flechas de repuesto a su costado, nos hace ver que está situado en el suelo escondido y disparando. La figura de otro ciervo se le acerca, y puede apreciarse que el animal ya lleva en su cuerpo otras dos o tres flechas clavadas orientadas a este cazador.
Un tercer arquero, también en posición de tiro, parece reposar una de sus rodillas sobre una piedra o zona más alta. Permanece disparando erguido y concentrado en otros dos animales que se le acercan y a quienes parece que, también él, ha acertado ya con alguna de sus flechas.
La alineación de los cazadores, la referencia en sus posturas corporales a que se encuentran apostado, así como la carrera del grupo de ciervos, nos indica que esto no nos es algo extraño. ¿No?.

                           

Solana de las Covachas                                              Abrigo de los Toros

Otra muestra de registro rupestre es la de la Solana De Las Covachas en Nerpio en Albacete. Esta pintura es mucho más desalineada. Pero muestra en uno de los laterales una línea perfecta de seis cazadores arqueros, también en posición de tiro, y con sus arcos abiertos. La alineación es, sin duda un elemento que nos enseña la técnica empleada para la caza de ciervos, o al menos una de ellas.

Una de mis preferidas es la pintura del Abrigo De Los Toros en el Prado del Navazo de Albarracín ( Teruel ). La pintura, muestra en este caso vacas y toros en lugar de ciervos. Los animales andan y se desplazan tranquilos pastando sin uniformidad en la dirección. Algunos se mueven y otros pastan con cierta tranquilidad. Se aprecia un pequeño grupo de tres o cuatro cazadores en diferentes posturas y posiciones. Estos tres cazadores, cada uno apostado en una posición y seguramente en un lugar diferente, muestran técnicas más individuales. Uno de ellos permanece agachado y da la impresión que con el arco aun sin tensar, en una clara posición de espera. Otro de los arqueros, de pie y con sus piernas abiertas, pare aguardar el momento idóneo. Un tercer cazador, representa una posición de tiro desde un punto elevado, apuntando a otro punto claramente más abajo. Parece que ya entonces aguardar desde una posición elevada, era una estrategia de caza con arco. Exactamente igual a lo que hacemos ahora.

                                                       Cañada del Calar

Por no hacer mucho más largo el escrito, solo referirme a una de las pinturas que personalmente más me han despertado los paralelismos con las formas de caza con arco actuales. La Cañaica del Calar en Moratalla ( Murcia ). La pintura deja ver ciervos, vacas y lo que parecen ser cabras. De las dos figuras humanas, ambos cazadores con arco, una de ellas esta casi borrada, pero la otra entremezclada con los animales es la que me encantó cuando la vi. La figura deja ver un cazador con el arco en la mano y con los brazos flexionados, que parece acercarse sigilosamente a un animal próximo que está pastando plácidamente. Tanto daría si la pintura mostrara al cazador arrodillado frente las reses, lo cierto es que la imagen, despierta en cualquier cazador arquero, y de forma automática sensaciones que le son familiares.

Siempre he dicho, y me reafirmo en ello, que la caza con arco es la forma de cazar más moderna y más tecnológica que hay. Moderna porque usamos una herramienta que creíamos perdida – nuestra mente – y tecnológica por poner a trabajar a instintos olvidados, escondidos, casi perdidos en el fondo de nuestra herencia. Nada cambia, aunque todo cambió.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

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Instructor Caza con Arco. IBEP ; RFEC;

VUELTA A LA VIDA.-

Rescaté de entre los mil trastos que habían sido lanzados a la basura, dos cachos de hierro en un estado aun más deplorable que el de las imágenes que se ven.
Tras limpiarlos, dudé buen rato en mi intención primera de consentir en tirarlos. Pero finalmente les guardé en una caja del garaje y allí durmieron el sueño de los justos por más de dos décadas.

Una segunda vez, les encontré entre la basura, después de haber sido “ despedidos “ de sus aposentos, en una de esas “ limpiezas “ que todos sufrimos de vez en cuando en casa.
Los dos “ chismes ” de la foto, obraron como herramienta de corte en el despacho de carne que en su día la familia había tenido probablemente a inicios de siglo. Un cuchillo carnicero y una hacheta, ambos muy desgastados por el uso, y a la postre por los años. La humedad y los fríos de los pueblos de montaña, y el casi abandono de la casa donde estaban, hizo el resto.

Llamé casi por casualidad a Angel Moreno ( 655448370 ), Ingeniero de Dos Hermanas, y a la sazón dedicado a fabricar cuchillería, por saber si podría hacer algo con semejantes vejestorios. Le envié los hierros y a sus ojos el diagnóstico milagroso, no parecía ofrecerse posible en un primer análisis. Cual “Paquirri” a su cirujano – válgame el símil -, pedí a Angel que obrara según su mejor criterio. Y no hay duda que acerté, porque sin duda acertó. El cuchillo parecía que podría tener algo mejor resultado que el hacheta. El oxido había deteriorado y profundizado menos y podría salvarse más de su estructura.

Unas cuantas semanas después, con la incertidumbre de ver lo que resultaba de semejante “ parto “, Ángel me remitió unas fotos y me quedé realmente sorprendido. Como podréis ver, el trabajo es realmente impresionante. En las manos es aún más potente.

Andaba yo buscando un cuchillo de tamaño medio, especialmente para los aguardos en el treestand, y podría ser este cuchillo que necesitaba. Uso siempre un Bowie de “ Nieto” de gran porte y tamaño y enterizo, cuando me coloco en el suelo , en esos aguardos de noches largas. El “Nieto” siempre dentro de la bota, y a mano. No es que sirva de mucho, pero aporta tranquilidad a esas distancias en las que se escucha el aliento de los marranos, y a las que les sientes incluso hasta pensar.
Sin mucha idea de qué o de cómo, le pedí a Angel me preparase unas fundas para poderlo llevar atravesado a la espalda. Nuevamente recurrí a su criterio y experiencia y no hay duda de que volví a acertar, porque él acertó.

Este es el resultado de su trabajo.
No por hacerle la pelota, pero si por agradecerle el trabajo bien hecho, escribo estas notas más bien por presumir de cuchillería. Gran calidad y un precio sencillamente increíble.

Gracias.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

facebook.com/tiojander.alejandromartin

Instructor Caza con Arco.

ARCOS TRADICIONALES PARA CAZA vs ARCOS PARA TIRO

Al final, tiradores y cazadores buscamos colocar la flecha en una posición. Y convendremos que tanto un arco de caza como uno de tiro, deberían poder solucionar esta necesidad.
Dicho esto, un arco de caza podría utilizarse en tiro de precisión y al revés, pues ambos podrían ser armas igualmente precisas.

Arcos Rudi Weick

Los clásicos siempre han dicho que un arco de caza debe de ser fácil de camuflar, debe de ser silencioso y suficientemente potente.
En cuanto a la potencia, los arcos tradicionales de tiro suelen moverse entre las 20 y las 45 libras. Los arcos de caza requieren potencias desde las 45 en adelante.
Los arcos que vemos en concurso suelen tener colores vistosos y llamativos, incluso los tradicionales. Los arcos de caza buscan romper la silueta con el entorno y a ser posible van terminados en colores pardos, maderas o camo.
En cuanto al ruido, este es un elemente diferenciador en un arco de caza. Un requisito casi imprescindible. En los arcos de tiro o recorridos, las vibraciones o ruidos no son un elemento tan importante.
Dicho lo anterior, podríamos seguir encontrando arcos que perfectamente encajaran en ambas categorías. Un arco de más de 45 libras, de discreta terminación y silencioso, podría considerarse un arco de caza los Lunes y de tiro los Miércoles.

Busquemos algunas características más. En los arcos de tiro y recorridos, se monta una cuerda normalmente ligera, y habitualmente se utiliza una flecha de poco peso. La escasa energía del arco mueve mejor esta cuerda y flechas. Ineludiblemente se produce más ruido, pero como decíamos antes, esto no es tan determinante.
Muchos tiradores montan un clicker, para controlar la apertura. Este sistema sería imposible de usar en caza.

Con Mike Hoadley y el recientemente fallecido Ron Pittsley. Dueños de Predator 

Los cazadores con arco tradicional, solemos armar el arco canteándolo y los tiradores de precisión suelen abrir el arco manteniéndolo recto. Por esta razón, muchos de los arcos de tiro requieren una ventana más larga. Un cuerpo de arco mayor.

Un cuerpo más pequeño y unas palas más reducidas, son siempre más maniobrables en caza, especialmente en tiros desde el suelo o desde un puesto.
Al igual que ocurre con los poleas un Brace Height mayor asegura mayor estabilidad, y esto siempre se busca en los arcos de tiro.

El cazador necesita meter potencia en el arco, que le asegure una buena rasante y que la flecha llegue con energía al cuerpo del animal. La precisión es relativamente importante, pues en caza se habla de zonas vitales. No hay puntos, no hay blancos.
El cazador busca colocar una flecha cargada de mucha energía en una zona vital, las más de las veces a distancias inciertas, y teniendo una diana que se mueve o reacciona ante el disparo.
Caza = Colocación en zona vital, % de aciertos, flechas pesadas
Tiro = Consistencia en el tiro, repetición, regularidad.

Los arcos tradicionales que originariamente se pensaron como arcos de caza, mantenían la posición del grip muy cercana a la de la flecha. Esto favorecía el tiro instintivo y la seguridad en disparos a corta y media distancia. Pero actualmente muchos tiradores de recorridos hacen un tiro instintivo y buscan precisamente esta posición del grip tan alta.

En cuanto al peso del arco, los arcos de tiro suelen ser o buscar ser más pesados. Es frecuente integrar interiormente piezas de tungsteno en el cuerpo del arco para lastrarlo y darles estabilidad: 300 gramos, 500 gramos, etc. es lo más usual. El cazador suele requerir un arco ligero, para moverse con más facilidad.

A pesar de todo lo anterior, hay arqueros cazadores que cuentan con verdaderas armas de precisión, y muchos tiradores de alto nivel que utilizan arcos de caza en toda regla.
“……nadie es perfecto”.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

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Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

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Instructor Caza con Arco.

ARCO TRADICIONAL: Manual Básico de Ajuste.

NUEVO LIBRO EN CASTELLANO.

ARCO TRADICIONAL: Manual Básico de Ajuste.
Alejandro Martín

Pensado con un manual de bolsillo, ha terminado por ser un libro de tamaño A5, de 64 páginas, ilustrado y muy manejable.

¿ Qué nos llega cuando abrimos la caja de nuestro arco?.
¿ Por donde empezamos, para actuar siguiendo un método sencillo ?.
¿ Que es lo primero y especialmente lo último que hay que hacer?.
¿ Que es lo que nunca hay que hacer?.
¿Como afecta tocar cada elemento de nuestro arco y flechas?.
¿Cómo hacer un ajuste inicial, otro básico y un ajuste fino final?.
¿ Como obrar el milagro con las puntas de caza?.

Estas y muchas preguntas más, en un manual de fácil lectura donde se repasa paso a paso todo lo que concierne al ajuste de arcos tradicionales.
Desde como montar las piezas que nos vienen en una caja, hasta conseguir el ajuste superfino más exigente. Todo de forma sencilla y metodológica.
Disponible en nuestra web de www.arcodos.com, en nuestra nutrida sección de libros.

Los libros están numerados en esta primera edición.

Alejandro Martín “TioJander”

ARCODOS . 605043523

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

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Instructor Caza con Arco.

 

Y SI HOMER SIMPSON, HICIERA UN AGUARDO CON ARCO

Lo cierto es que este podría ser sin duda, uno de esos títulos que atraen lectores en las entradas de un blog. Pero fue la primera idea que me vino a la cabeza al relacionar estos conceptos. Me refiero naturalmente a los que voy a mencionar. Los que tenemos costumbre de hacer aguardos de caza con arco, colgados en un árbol o pertrechados en un puesto en el suelo, echamos muchas horas en pensar. Y luego, aunque solo en contadas veces, todo trascurre en apenas unos segundos, y siempre de forma sorpresiva. La caza con arco, no engaño a nadie si digo que es una actividad en la que, casi todo el tiempo se piensa, y escasos solo en escasos segundos se actúa.

 Por lo anterior, reflexionaba sobre el funcionamiento del cerebro, y especialmente sobre como pensamos. Dicen los neurocientíficos, que hay dos tipos de pensamiento, o dos formas de pensar. Un modo intuitivo (automático) y otro más reflexivo, digamos más racional.

El primero, el automático, es puramente instintivo, rápido. Suelen ser reacciones que se tienen casi sin pensar en nada. Dicen los expertos que, estas actividades automáticas se asocian a la parte más antigua de nuestro cerebro, la más “reptiliana”. Podríamos asociar a este modo todas estas reflexiones: rápido, inconsciente, sin esfuerzo, instintivo, incontrolado y se atiene o soporta también en la experiencia ( el entreno ).

El segundo nivel, o racional, es naturalmente premeditado, consciente y reflexivo. A esta forma de pensamiento podríamos asociarles conceptos como: consciente, lento, deductivo, se atiene a normas, etc.

Hace poco el gran Nadal – el tenista-, tras un largo periodo de retiro para recuperarse de una lesión, decía al reincorporarse que lo primero era volver a recuperar las reacciones instintivas y las respuestas automáticas, para luego poder recuperar los procesos estratégicos y tácticos. Sin duda, manejar de forma automática, rápida, y casi inconsciente las respuestas de base, permite poder concentrarse posteriormente en procesos más técnicos.

Pues dicho esto, ¿ qué relación tiene esto con la caza con arco ?. Pues mucho, veamos. Digamos que tenemos una larga experiencia en tiro con nuestro arco, pero nula experiencia presencial con piezas cinegéticas reales en proximidad. En situación real de caza, el estrés anula prácticamente cualquier comportamiento no entrenado de forma sistemática. Seguramente mil disparos previos a una diana, no nos garantizaran, que en el momento de la verdad nuestra cabeza sea capaz de decidir cuándo realizar el disparo de caza real. Sistematizar también este proceso de decisión es lo que al final distingue o diferencia a un cazador con arco con tablas, de un arquero sin experiencia real en caza con arco. ¿Cuantas veces hemos visto a arqueros de alto nivel que no son capaces ni de abrir el arco ante la presencia de la pieza?. ¿Cuantas veces hemos visto fallar a grandes arqueros a animales de gran tamaño y a escasos 12 o 14 metros ?.
Precisamente, la decisión de generar el disparo en una situación de gran estrés en caza, es lo que justamente no estaba previamente entrenado. Seguramente las situaciones de alto nivel de estrés en competición podrían entenderse como asimilables o útiles para lances reales, pero no es así en la práctica real de caza.

Tal vez la mejor de las formas de acomodar la mente a la toma de estas decisiones, sea precisamente estar en presencia de estas piezas de caza, estar ante lances reales o poder acompañar a alguien que si tenga el temple necesario. Meditar sobre ello a posteriori, repasar una y mil veces los movimientos de la pieza o reinterpretar las decisiones de nuestro experto compañero, pueden aportarnos la experiencia que complemente a nuestros miles de tiros de entrenamiento en el campo de tiro.

Mi experiencia, también me ha resultado útil visionando secuencias en video de piezas deambulando en los puestos de caza. Las cámaras de campo – trailcams -, además de indicarnos que animales y sus características, nos pueden permitir teatralizar mentalmente sobre el momento optimo del disparo. Intuir lo que puede hacer a cada paso un animal, en trote, tras una parada, al asomarse a un claro, etc., nos servirá para buscar el momento en el que nuestra mente debe decidir sobre el disparo.

Puede ser una herramienta o una manera de mecanizar el tiro de forma automática, y enlazarla con la cadena de movimientos de apertura, anclado y suelta…..todo en unos segundos. Automatizado, sin errores, incontrolado por elementos externos, rápido, inconsciente, visceral, eficaz.

Con la seguridad que tiene Homer en abrir una de sus cervezas “ DUFF “, tras haberlo hecho mil veces, ¿ quien se arriesgaría a ponerle un sistema de apertura diferente a la botella sin avisarle, y que le hiciese pensar para abrir la botella ?

Alejandro Martín “TioJander”

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Instructor Caza con Arco.

DIAS DE CORZOS.-

Tormentas y dias de calor. Nada cómodo moverse entre los riscos y los pedregales, y dando saltos de vale en valle.
Cuando das vista a un rascadero de corzo, casi te concentras en seguirle la pista y continuar sus rastros en marcas en los árboles. No puede andar muy lejos. Pero precisamente su cercanía es su ventaja, y estar tan cerca pocas oportunidades te da, al menos con un arco en la mano. La semana anterior pude ver algunos buenos machos e incluso hacerles fotos. Buen presagio.

A media tarde ,desde una atalaya pude ver un corcito con una extraña cojera en una de sus patas traseras. No me pareció detectar errores en la cuerda y el arrastrar de la pata, me hizo creer que el daño podría ser reciente. El corzo cruzaba despacio y arrastrando una de las patas, unos claros para esconderse en un bosquecillo.
Di la vuelta por detrás y cruce parte del vale. Manteniendo la altura decidí esperarle en un alto, y probar suerte. Tras un buen rato cruzando por el pinar, me aposté e intenté detectar al corcete. Al poco rato pude verle y ya teniéndole cerca me percaté de que la pata trasera estaba rota y que no apoyaba el paso. Daba unos pasos y paraba. Y así su avance era lento y me temo que doloroso. Aunque era un corso muy joven, de esos que hay que dejar para otro año, dudando que aguantara tan solo unos dias, pensé en darle caza. Más por agotar su agonía que el pobre trofeo.
Convencido de que en otras circunstancias seguramente no me habría dado opción, la naturaleza me colocó a su paso. Y decidí sin pensarlo apostarme más adelante y aguardar su paso delante de mí, para disparar desde lo alto y a escasos metros. Monte una punta expandible y viendo acercarse al animal, asegure mi posición. Nada más cruzar mi vertical y buscando un tiro más desde detrás que justo en la vertical, apunte bajo y solté la flecha.
El corzo rodo por las piedras y fue a parar a unos brezos, con la polvareda que las semillas dejan en esta época. Cuando baje el animal estaba ya muerto.
Quiero pensar que se despeño o le despeñaron en alguna trifulca de territorio, pero lo cierto es que una de las patas estaba colgadera y llevaba astillada una de las puntas de uno de los cuernos.

¡Que pequeños son los corzos ¡. Tienen una zona de impacto realmente pequeña y, cuando apuntas desde alto todo es aún más pequeño. Hice bien en montar una punta que abría dos pulgadas, mucha zona de corte, y en un animal tan blando es buena elección, incluso – o especialmente – con un longbow.

Alejandro Martín “TioJander”

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Intructor Caza con Arco.