DEFLACION …¿ Y ESO QUE ES ?

La economía suele ser  “eso de lo que parece que hablan los políticos”. Pues no, no lo es.

 La Economía debería de ser algo sobre lo que deberían actuar los políticos, sabiendo lo que se traen entre manos. Pero tampoco siempre saben lo que tienen entre manos. Recuerdo lo que le comentaba aquel asesor de Zapatero, a Zapatero  – el  Presidente, claro –sobre  que “ eso se lo contaba él en cinco minutos”. Se refería a la cosa económica y, me temo que  lo de los cinco minutos, fue literal,  y así nos  fue.

Pero hablando de Economía,   ¿ porque últimamente parece que se habla – y mucho – de algo como la DEFLACION ?. ¿ Es algo nuevo ?. ¿ Lo cubre la Seguridad Social ?. ¿ A qué edad suele aparecer ?. ¿ Es debido al calentamiento global ?.   Pues lamento decir que,  tampoco se trata de nada de esto.

En Economía hablamos de “deflación” – con una  sola “c” -, cuando existe un proceso de bajada generalizada y sostenida del nivel de precios en una economía. Debe ser, como indica la definición, generalizada en todos los ámbitos y sostenida en el tiempo. No vale algo puntual.

En los últimos meses y años el BCE (Banco Central Europeo), ha propiciado unos tipos de interés bajos para fomentar el endeudamiento, la inversión en vivienda, el consumo, y como consecuencia, un mayor nivel crecimiento económico y finalmente  de empleo.  Pero el fantasma de la deflación es un rumor que, retumba y se susurra en unos foros y en otros y los más de nosotros, no sabemos ni que es ni a que se debe.

Para colocarnos en situación y  le demos la atención que merece a tan potente  pandemia, la deflación es causa y efecto de una ausencia de circulación de dinero, que al final – si persiste- derrumba la economía. Y no me refiero a una crisis o a las consecuencias de una burbuja, me refiero a un derrumbe…de verdad.

Puede parecer bueno – a primera vista – que los precios bajen, pero veamos cual es el efecto real si esto se mantiene en el tiempo y de forma global. Cuando de forma generalizada en todos los comercios se bajan los precios, los tenderos, ante una escasez de consumo de sus clientes,  buscan recuperar al menos sus costes fijos. Dando por perdidos los costes variables y sus beneficios, los tenderos pretenden recuperar al menos su dinero invertido y así  mantener su negocio vivo.

Los clientes, al darse cuenta de que todas las tiendas – no solo una – , mes tras mes, bajan los precios, adquieren las expectativas de esperar  para hacer sus compras. Piensan – de forma racional, como lo haríamos todos – que con el mismo dinero podrán comprar más cosas o más barato pasados unos días.  La nueva  ausencia de compras vuelve a influir en los tenderos, quienes fuerzan los precios aun más a la baja , poniendo en riego ya incluso sus costes fijos y la supervivencia de sus negocios, a cambio de recuperar parte de su inversión, al menos. Empieza a sonar esto a “circulo visioso”, ¿ no ?.

Insertos en esta tendencia – de no consumo y de bajada de precios – las fábricas que suministran productos a las tiendas, acomodan su fabricación a la caída de pedidos por parte de los tenderos. Bajan la producción e inevitablemente – si esto se prolonga en el tiempo – se producen despidos, aumentando el desempleo.

Al crecer el desempleo, las expectativas negativas crecen más aun, y el nivel de consumo y gasto de las personas decrece nuevamente.  Estamos en una espiral negativa, que se retroalimenta hasta que la economía de desploma. Es un circulo vicioso, del que los economistas, de momento no sabemos como se sale.

En España, mantenemos desde hace años un nivel de crecimiento económico  muy reducido. Apenas el nivel que se empieza a registrar en estos primeros meses de 2014, da para crear unos pocos puestos de trabajo, de los muchos que harían falta.  El nivel de precios es muy  muy bajo y hemos tocado puntualmente incluso niveles negativos (situación deflacionaria momentánea). Pues bien, deflación y crecimiento tan pobre son dos cosas que no podríamos permitirnos, en ningún caso. Verdaderamente no podríamos.

De mantenerse situaciones de crecimiento nulo y de niveles de precios negativos, algunos de los asuntos que ahora llenan nuestros periódicos….nos parecerían de broma comparados con las consecuencias de una situación deflacionista.Mal comparado, sería como cuando escuchamos que una rica millonaria se suicida porque le han arañado el capó de su Ferrari.

Ni el paro, ni los asquerosamente frecuentes casos de corrupción generalizada, ni las tensiones nacionalistas (enfermedad de ricos), ni el no poder ganar la liga, ni que Ponce no toree en las Ventas,  serían asuntos importantes con la que se nos podría venir encima.

Los japoneses, sabes de esta enfermedad  que les ha sumido más de una década en una desastrosa situación, que casi da  al traste con su economía – y naturalmente con su modo de vida como país – en una situación de desplome y derrumbe.

No, no es tan bueno que bajen los precios. Un poco de inflación y un mucho de crecimiento, son la sangre de cualquier economía. Los pobres podremos tener alguna  capacidad de compra y los ricos tendrán mejores rendimientos. Todos contentos.  Hasta los corruptos tendrán algo de donde rascar.

Repartir miseria, nunca fue bueno ni para quien la recibe.

Alejandro Martín  “TioJander”

Economista, Licenciado CUNEF

Consultor financiero

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