CRISIS ECONOMICA Y CAMBIO DEL DÓLAR EN EL MERCADO DE ARQUERIA.

 

Después del caso Lehman Brothers en el 2007 – la mayor crisis financiera desde 1929 -, saltó una repentina crisis global que también afectó y mucho, al mercado nacional. No por haber negado repetidamente la existencia de la crisis durante el gobierno Zapatero, la realidad dejaría de ser la que fue. El retraso en aceptar los hechos tozudos y, por tanto, el tardar algunos años preciosos en poner medios para reactivar la situación, nos hundió aun más  en un pozo del que todos conocemos cuanto nos ha costado, no ya recuperarnos, si no tan solo encontrar  el resuello.

 

 

Hasta esas fechas, recuerdo que teníamos la sensación dulce de ser “ más ricos y más felices  que un alemán”. Montábamos los mejores coches, vestíamos sin duda ropas de alto copete y de marca , viajábamos al extranjero aireando la Visa, como si de pólvora del Rey se tratara. Recuerdo que muchos universitarios abandonaban sus estudios para incorporarse a trabajos sin especialización en el sector de la construcción, a cambio de suculentos sueldos, y subidos en una euforia de gasto que para sí quisiera cualquier cigarra.

¿ Y de los arcos ?.  Recuerdo ahora que en aquellos desenfrenados años previos a la crisis, quien más quien menos cada temporada estrenaba el nuevo modelo de arco y naturalmente de los de  alta gama.  Cada año a fin de temporada se revendían arcos con apenas  ocho meses de uso, y que daban paso en el armario a las nuevas adquisiciones de la temporada.  Eran arcos impecables de apenas unos cientos de tiros, sin apenas uso y que se vendían sin más, a mitad de precio  - con un pack de accesorios de idéntica factura – e increíblemente con idéntica rebaja. Mucha oferta; precios por los duelos. Eran los tiempos, en los que el banco te tenía que cambiar la tarjeta de crédito por desgaste físico de la banda magnética. Cualquier empleado con ingresos justos, viajábamos a África o a Estados Unidos para cazar o comprar arcos. “ What else “.  Estábamos en un estado de dopaje continuo y naturalmente ajenos a la realidad, ajenos a “ nuestra realidad ”. Y todo esto cohabitando con uno de los  niveles de paro – real o no – más altos de entre los países llamados desarrollados. 

Pero además de la euforia, nuestro amado Euro marcaba niveles de cambio con el dólar en ratios del  1.3 %.  Los americanos se “jartaban “ a vender arcos y nosotros – ante semejante poderío -  nos empachábamos a comprar “ojipláticos”  de euforia.  Un arco de 500 dólares en tienda en  USA, puesto aquí y después de pagar IVA, transporte y aranceles,  le disfrutábamos en  algo  menos de 500 euros. “ una ganga “, ¿ recuerdan ?.

Aparente alto nivel económico y tipo de cambio con una ventaja increíble: Una mezcla explosiva.   Y ciertamente , ……..explotó.

 

 

La crisis,  que aquí se dejo sentir a partir de 2009, fue ciertamente gruesa. La burbuja inmobiliaria, dio al traste una de nuestras más potentes industrias. Tal vez también aquí, siendo justos, debamos agradecer al Sr. Aznar, su esfuerzo por concentrar en este sector los recursos de tiempos que fueron buenos, y que seguramente habría sido mejor  repartir con otros sectores de mejor pronostico. ¡ Aquí hoy hay para todos ¡. Los conservadores ayudaron a crearla, los socialistas no quisieron verla venir y nosotros mientras dale que te pego a la visa y viviendo a crédito y  “ a la luna de Valencia “.  “ Entre todos la mataron y ella sola se murió ”.

El paro se disparó, y naturalmente se manifestaron bolsas de desempleo  irreales que pasaron a serlo en la más dura de sus afecciones. El nivel de renta se desplomó, también empezó a caer el ahorro – había que comer – y naturalmente la inversión del país – el dinero es miedoso – . Encefalograma plano.  El gobierno de los Populares intentó poner parches en los agujeros, poner sobriedad   tomando algunas desagradables  decisiones y, sobre todo insistió en airear a los españoles eso de que….” no éramos ricos “ y que tardaríamos años en dejar de ser pobres. A nadie nos gusta escuchar esto, y a todos nos “ mola “ escuchar cantos de sirena en diferentes rumbos. ¿ Quien tiene la culpa?….naturalmente los ricos, ¿ quien sino ?.

Las visas, dejaron de funcionar y naturalmente los coches se cambiaban solo por algunos, y solo  cuando  se caían de viejos. Los ricos – como acurre en todas las crisis, siempre fue así  – se tornaron aun más ricos y los “ menos ricos “ apenas llagábamos a fin de mes. En un país de “ hidalgos ” como este, solo es aceptable hablar de menos ricos, aun cuando la situación sea ciertamente de pobreza.  Así nos va.

¿ Y el cambio con el dólar ?. Para más  “ INRI “ el  rating Dólar/Euro, poco a poco fue acercándose a los valores que hoy tenemos y que son casi paritarios. Casi un dólar / un Euro. Además del desplome del nivel de renta, el paro, y los demás efectos de esta maldita y larga crisis, ahora el mismo arco de 500 dólares, nos costaba algo más de los 650 euros. Y además, todo esto, con la Visa en la UVI, o lo que es ciertamente aun peor, con las cuotas de la hipoteca sin poderse pagar y  desde hace meses. Nuestro nivel de renta ya era otro, éramos…mucho “ menos ricos “ que antes de la crisis.

Con un montón de antiguos usuarios del arco en paro, y que contaban algunos ahorros indemnizatorios, muchos jóvenes “cincuentañeros”, vieron la oportunidad de seguirse ganando la vida en el antaño aparente suculento mercado de arquería nacional.  El círculo de amistades o los socios comunes del club, podrían bastar para mantener un  discreto pero fácil flujo de ingresos. Pero si la crisis y el cambio del dólar no fueron suficientes, el puñetero internet  entró en auge y termino de “ parir la abuela “.  Hoy la Visa esta casi impoluta – ni un solo arañazo -, y se mira y se remira antes de comprar. Al final el “ cincuentañero “ animoso, termina por tener que competir con las grandes y poderosas  cadenas de venta de arcos On-Line.  ! Lo único que podría pasarnos  ya es que nos cayera un rayo ¡. Suma y sigue . Es cual los tiempos de la “ pertinaz sequía “ en tiempos del General, y eso que había pantanos, ( convengamos que esto al menos, si habría que agradecérselo…a D. Francisco me refiero ).

Hasta la crisis, íbamos a las tiendas y comprábamos, con la única premisa de saber que era “ lo último “ y lo más atómico del mercado. ¡ Zas, Zas ¡…. Visazo, y al campo de tiro a presumir.  Tras la crisis, cuando ya el arco no da más de sí y se cae a cachos, y la cinta americana no puede hacer más milagros, miramos y remiramos en “ cienes ” y “ cienes “ de tiendas  de las llamadas Online, de las de aquí y de las de allí.  Ahora cuando finalmente encontramos el precio más bajo, llamamos al “ cincuentañero ” amiguete, y se lo pedimos así como si le hiciéramos realmente un favor. Se lo pedimos a ese precio y naturalmente le exigimos nos lo traiga “ in-person “ al club.   El lacrimógeno  “ cincuentañero “, a la postre nuevo empresario del sector, ve repetidamente que operación comercial tras operación comercial, “ en no comiendo, va sacando pa los gastos “.  A esto me refería reglones atrás,  con lo de  “el parto de la abuela”.

Cada año en España se crean entre 8 y 10 nuevas tiendas virtuales de arquería, y se cierran otras tantas.  No menos de 30 o 35  podrían encontrarse dándole a la tecla en un ordenador a día de hoy. Son tiendas creadas sin apenas costes, sin ninguna inversión, los más de los casos gerenciadas por aficionados a la arquería pero con escasa vocación y nulas dotes empresariales las más de las veces. Empresas sin apenas capital, y que naturalmente carecen de stock, esperando  atender la búsqueda del material que les es encargado por sus más cercanos  clientes – por sus amigos – , y no morir en el intento. Ahora son los amigos – los clientes – quienes te piden el producto, y te indican el precio. ……. ¡ Es lo que hay ¡.

Alejandro Martín “TioJander”

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

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CORZOS CON ARCO.

“….apenas  escapa la cuerda de mis dedos, el penacho blanco de plumas surca los  14 metros de su corto viaje . El corzo también ha sentido y escuchado el sutil disparo. En apenas un parpadeo…. desaparece. La flecha se clava en el suelo, sin perder su letal trayectoria. Pero el penacho de plumas ya no se ve  blanco. En la huida se escucha un trote acompasado y luego pierde su cadencia. Por último un revolcarse de hojas..…y nada más “.

 

Aunque confieso  utilizar y disfrutar de cuantas armas tengo legalmente a mi alcance,, es cierto  que el arco es para mí  la forma suprema de cazar.   De igual manera la caza del corzo con arco y flechas es, a mi juicio, una de las formas más exigentes de cuantas podemos practicar: Nos obliga a conocer  y  a  estar mucho más  en el monte, y   nos coloca en una posición casi de igualdad con nuestro contrincante. Todo un reto, un auténtico desafío.

Hasta que llega ese momento mágico, en el que detectamos en el monte a nuestro pequeño  cérvido, pocas diferencias existen entre cazar con un arco y flechas, o  hacerlo  con rifle.  Muchas horas de prismáticos son un elemento común en todo caso.

En caza con arco hay una máxima que se hace “ mandamiento” al tratarse del corzo: “ Ver antes de ser visto “. Solo así tendremos oportunidad de procurar algún lance.

Toparse de forma sorpresiva con un corzo mientras caminamos, nosotros y él, es además de infrecuente, inoportuno por cuanto apenas nos dará unas décimas de segundo para  enviarle un siempre desaconsejable e ineficiente flechazo.

Suelo decir que la caza del corzo con arco   es una “ caza de contacto” como forma de hacer ver que las distancias a que se tiran  los corzos  son siempre  extremadamente cortas. Se suelen disparar  entre los 10 y los 30 metros como máximo, siendo lo más habitual distancias  menores a los 20 metros. Yo nunca tiro a más de 16 metros.

El tipo de arcos que se utilizan suele ser, más asunto del cazador que del propio animal.  El arco mecánico  ó de poleas es lo más habitual, aunque muchos románticos preferimos el arco tradicional de madera. Es recomendable la utilización de potencias sobre las  50 libras y no se requieren pesos de flecha muy altos, pues  el corzo es un animal blando que se traspasa con mucha facilidad.  Resulta  recomendable la utilización de puntas con tres filos que nos aportarán una más rápida y fácil hemorragia. Las modernas puntas mecánicas son, incluso para arcos tradicionales una perfecta elección.

 

Los modernos rifles  permiten trabajar a grandes distancias y cuentan con calibres  perfectamente ajustados a las dimensiones y pesos de nuestros corzos.

Los arcos deben utilizarse a muy cortas distancias y las flechas, prácticamente carecen de poder de parada. Esto no quiere decir que el arco no sea eficaz, sino que precisa de otras exigencias para poder serlo en la misma medida que un rifle o incluso más.

La flecha mata por hemorragia, en lugar de hacerlo por impacto como suele ocurrir con un disparo de rifle.  Es preciso interesar   la cavidad torácica  de nuestro corzo para garantizarnos una muerte rápida, ética,  y un cobro a corta distancia. Lo ideal es   un doble neumotórax, aunque el tocar tanto pulmón, corazón o hígado casi nos aseguraría  el cobro a cortísima distancia  de nuestro corzo.

Un buen flechazo  genera un rapidísimo ovito que acontece  entre 10 y 15 segundos  tras el impacto. Normalmente recuperaremos el animal a distancias entre 40 y 100 metros.  Estos datos nos dan referencia de lo que puede entenderse como un buen lance.

En este sentido es muy importante la  selección de  un buen ángulo de tiro  esperando  que nuestro corzo se coloque en una posición favorable que nos garantice la máxima eficacia del lance.

La mejor posición es el disparo de tres cuartos traseros o, en todo caso la colocación mostrándose de perfil. En estas posiciones se dan todos los condicionantes anatómicos para que una flecha bien colocada efectúe un trabajo perfecto mientras surca la trayectoria que hemos previsto.  Colocado nuestro corzo con otros ángulos, sería  aconsejable, por ética y prudencia  aguardar mejor posición.  Tiros frontales, tiros en posición de tres cuartos delanteros  no son aconsejables. El disparo desde detrás  ó “ tiro culero “  es un tiro poco elegante, y aunque la masa muscular del corzo no es muy grande, suele ser siempre desaconsejado siendo mejor pronóstico aguardar un mínimo giro que nos muestre el flanco..

Al margen de la localización anatómica de los órganos vitales en los corzos, las posiciones de tiro desaconsejadas lo son además por cuanto que cazando con arco la reacción del corzo ante nuestro disparo suele malograr el resultado con más frecuencia de lo que se puede  imaginar.  Lo normal es que la escasa velocidad de una flecha  ( 180 – 200 pies/ sg. , como media en un arco tradicional )  permita que un corzo la detecte y la evite.

Se ha demostrado con cámaras de alta velocidad, que un corzo reacciona y evita una flecha en menos de 0,2 segundos. Con este dato de partida  un arco de poleas, más rápido, nos daría un margen de 18 – 20  metros y uno tradicional de madera, más lento,  no más de 12 – 14  metros.  En disparos a más de estas distancias es preciso contar con la reacción del animal y compensar el tiro apuntando más abajo, o sencillamente acercarse más. No es psicológicamente fácil para un arquero, especialmente un tirador instintivo, generar un dispara a una zona no vital, y esperar que la reacción de corzo al agacharse haga el disparo mortal.

Los corzos se agachan de los cuartos delanteros al igual que sus primor americanos los colablanca. Los corzos  redireccionan  su  cuerpo al tomar apoyo con las patas delanteras. Toman impulso con las patas traseras dejando atrás, las más de las veces, nuestra flecha clavada en el suelo y con el efecto visual por nuestra parte de haber tenido éxito en el lance. Seleccionar la  posición del animal en el momento del tiro  cobra así fundamento.

 La posición  de tres cuartos traseros o de perfil nos permite un buen alcance anatómico de los órganos vitales y nos facilita  calibrar el grado en que seremos detectados. El corzo, al tratarse de un  animal  “ depredado”   tiene configurada la localización de sus  ojos en los lados de la cabeza para poder detectar, con su visión periférica de casi 270º, cualquier movimiento próximo.

Los corzos cuentan con una pobre visión tridimensional  y como casi todos los mamíferos no depredadores,  perciben el mundo en una visión casi dicromática. Por el contrario, la estructura de su retina les ofrece una fantástica  capacidad de detectar movimiento increíblemente  superior a la del hombre.

Cuenta con un olfato finísimo miles de veces más potente  que el humano, para hacernos una idea es  de  parecida eficacia al de los cánidos. Por último y no por ello  menos importante su oído es una de sus armas de defensa más resolutivas. Sus orejas pueden orientarse  cada una independientemente, aportan una  superficie  que oscila entre 200 y 400 cm2. No hay duda de que este orejotas oye muy bien.

Con todos los ingredientes mencionados, y suponiendo que ya nos hemos colocado en la  distancia recomendable – lo que es mucho suponer- tenemos que contar con el intento de evitar la flecha una vez que nuestro corzo ha detectado su salida de nuestro arco, es lo que se llama  “ Jumping-String”.

Lo anteriormente expuesto sugiere que apuntemos a lugar distinto del que queremos impactar lo que supone un nuevo handicap para el cazador con arco, pero el conocimiento y la puesta en practica de esta técnica, puedo asegurar,  reporta satisfactorios resultados. En resumen tendremos que apuntar tanto más bajo cuanto más lejos tiremos o más lento sea nuestro arco  y siempre que nos encontremos dentro del perímetro de visión de nuestro corzo.

Ahora es más fácil entender la razón de la ineficacia de los disparos  muy largos y el porqué  de las distancias más habituales  a las que se abaten.

En cuanto a las técnicas recomendables, y partiendo de la premisa de tirar a un corzo cuando este parado, para asegurar la eficacia de una flecha, la caza del corzo con arco en batida, gancho o montería se refleja como totalmente desaconsejable. De menor a mayor dificultad podemos describir las siguientes técnicas, pudiendo ser cada una de ellas motivo de desarrollo de cualquier otro artículo:

1)      Caza al aguardo desde Treestand o en el suelo: Conocida la territorialidad de nuestros corzos  y su habitual fijación a vivir  en una zona concreta o territorio, esta técnica se brinda como, seguramente la más eficaz.  Los puestos deben colocarse próximos a las trochas y teniendo en cuenta la zona de encame y de ramoneo más querenciosas. Se colocarán los puestos teniendo en cuenta los vientos predominantes e intentando no aportar claroscuros con nuestra silueta. Los puestos elevados son una herramienta fantástica, pero es necesario conocer que no siempre son utilizables los que se destinan a la caza con rifle, pues  como hemos visto antes,   hablamos de  formas de cazar muy diferentes. Las técnicas de camuflaje visual, sonoro y oloroso tienen aquí su mejor foro de expresión.  Quienes preferimos tirar desde el suelo necesitamos seleccionar mejor la localización pues nuestros movimientos son mas fácilmente detectables. Lo más eficaz es recurrir a los propios medios naturales para esconderse, aunque existen artilugios que la técnica actual nos  permite, habilitándonos la instalación de prácticos escondites camuflados “ de quita y pon “ en cualquier sitio, es el caso de los “ Blind “.

Con esta técnica nuestra inmovilidad  es nuestra principal ventaja, al no exponernos contamos con muchas posibilidades de poder disparar desde muy cerca

El secreto de esta técnica radica en conocer el terreno e instalar correctamente el puesto.

2)      Caza silenciosa. Suele realizarse por dos o tres cazadores en una amplia zona boscosa frecuentada por corzos. Uno de los cazadores se apuesta en un lugar conocido de habitual escape y el otro o los otros recechan por separado  y  con suma lentitud la mancha aproximándose poco a poco al cazador que permanece apostado. Es muy frecuente sorprender durante su marcha a corzos encamados o ramoneando permitiendo un lance sobre ellos.  Lo normal es que detectados los cazadores, el corzo tienda a desplazarse lentamente a su escape natural, en donde le esperará  el cazador arquero. El animal se desplaza muy lentamente y con su atención centrada  en los dos primeros cazadores  que ha detectado y de los que se aleja.

El secreto de esta técnica radica en el conocimiento de los movimientos de entradas y escapas de los animales, así como en coordinar los movimientos y el ritmo de los participantes.

3)      El rececho. Esta técnica es la más exigente y se inicia tras detectar a nuestro corzo. A igual que ocurre con un rifle la utilización de una muy buena óptica es indispensable para localizar  a nuestro pequeño cérvido.  La mejor apuesta con un arco en la mano, es poder localizarlo encamado. Si tenemos suerte podremos contar con algo más de una hora para planificar una estrategia, y lentísimo y prudente  acercamiento. Este proceso, en el que la dirección del viento es el elemento esencial, suele ser largo, muy cansado y técnicamente muy exigente.  Al planificar cada paso, tendremos en cuenta, además de que es lo que  pisamos,  como lo hacemos. Nos   iremos  protegiendo en nuestro avance con suficiente cobertura vegetal para hacer indetectables nuestros movimientos previendo la existencia de una trayectoria que nos cubra hasta instalarnos a distancia de tiro.

En este sentido el terreno, la existencia de vegetación, la sonoridad del mismo, etc. pueden ser elementos que jueguen a favor o en contra nuestra.

La utilización de ropa técnica de camuflaje  y poco sonora, adaptada a la vegetación del entorno, es fundamental. Insonorizar  nuestro calzado con forros o con los habituales “pies de oso” brinda dividendos a tan cortas distancias.

Es muy aconsejable, y en esto la sangre fría de cada uno, el temple o la experiencia, nos permitirá iniciar cada paso cuando otros ruidos naturales del entorno puedan camuflar a los nuestros: un avión que pasa, un coche, el ruido de una ráfaga de viento o los ruidos del propio animal al desplazarse o al comer.

Dependiendo de la orografía del terreno, no siempre es posible encontrar miradores desde donde apostarse hasta ver a un animal e iniciar el rececho. En zonas más boscosas se suele, prismáticos en mano, adentrarse en el monte haciendo largas observaciones con la óptica seguidas de breves y sigilosos avances. Siempre es más importante observar que avanzar.  Las posibilidades son sin duda menores pues no conocemos la localización del animal y nuestro avance es muy fácil que nos delate. Por el contrario esta técnica es  sin duda para mí la más gratificante Creo que nos coloca en una dimensión dentro del bosque y nos posiciona como individuos en lugar de cómo miembros de la potente especie humana.

4)      Técnica mixta:  Consiste en concatenar sucesivos periodos de rececho con otros de

aguardo en los lugares propicios que vamos encontrando.  Es una técnica aconsejable para quienes conocen muy bien la zona en la que se caza. Permite aproximarse con técnicas de caza silenciosa a  zonas de querencia apostándose durante largos periodos en puntos diferentes.

5)      Batida Corta: Es una fórmula muy utilizada por los arqueros franceses, y muy rentable en zonas de altas densidades.   Un pequeño grupo de arqueros se apostan  cerrando una pequeña mancha arbolada, mientras otro cazador se mueve lentamente por el interior con algún perro de pequeño tamaño, batiendo la zona muy lentamente.  Los cazadores apostados  se colocan en las trochas o en los extremos de la mancha  a escasos 50 o 60 metros unos de otros. Las batidas duran pocos minutos y  se  cambian de zonas varias veces durante la jornada.

En un tiempo en el que el progreso  nos aporta innumerables ventajas técnicas, a simple vista parecería  anacrónico intentar cazar  con una herramienta del paleolítico.

Pero más que herramienta el arco sirve de instrumento para extraer de lo más recóndito de nuestra herencia de cazadores, sensaciones ya olvidadas, habilidades obsoletas, instintos abandonados.

El arco, como cualquier otra arma, tiene sus limitaciones y sus ventajas. Adaptarse a las primeras y aprovechar las segundas  puede dejarnos ver las sorprendentes posibilidades de eficacia del arco para abatir corzos.

Cazar corzos con arco no arrojará grandes números ni volúmenes de capturas. No es este el fin. Es una forma de cazar muy rentable en sensaciones, donde el lance es siempre el protagonista……y el objetivo.

Alejandro Martín “TioJander”

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

POSICIONES ATÍPICAS DE TIRO EN CAZA CON ARCO: ( 1 ) DE RODILLAS.

POSICIONES ATÍPICAS EN CAZA CON ARCO : ( 1 ) DE RODILLAS.

Seamos realistas. En caza real las cosas no son nuca como se ha entrenado en el campo de tiro.

Las más de las veces podemos entrenar disparos muy próximos a la realidad de lo que será un disparo desde un aguardo en un puesto elevado. Podemos también simular y entrenar un disparo desde un puesto en el suelo, en el que aguardemos en posición de sentados. Es incluso frecuente que en algunos campos de tiro se cuente con algunos “blind”, para ejercitarse en el tiro desde el interior de estos puestos, y simular idénticos disparos a generar en caza real.

Pero recechar por el monte o perseguir animales en movimiento, aun siendo seguramente la forma menos habitual de cazar con arco, la menos rentable, la más exigente técnicamente, siempre nos sorprende con las posiciones de tiro más inverosímiles.

La caza al rececho, requiere una muy sutil y entrenada técnica de aproximación, de ejercitarse con movimientos lentos y silenciosos. Acercarse hasta apenas una decena de metros es – reconozcámoslo – casi imposible. Se requiere un alarde de equilibrio a la hora de desplazar uno de los pies, manteniendo sólida y equilibradamente posicionado el otro. Y todo con un sumo nivel de control del ruido que ejercemos.

La imagen del cazador arquero aproximándose lentamente al animal que reposa comiendo o descansando, mientras se cuida de la traición de brisas y cambios de aire, hasta generar un disparo a escasos quince o veinte metros, es realmente inusual.

Los normal es generar rápidas aproximaciones por parte del cazador – una vez localizada la pieza a distancia – protegido por repechos de terreno o arbustos y que le defiendan visualmente del animal a cazar. Intervalos de aproximación rápidos al principio y muy lentos después, se intercalan con espacios de completa inmovilidad. Estos intervalos de tiempo no siempre son cortos y la interpretación del lance, puede llevarnos a que deban de ser prolongados. El animal a cazar, también juega esta partida y, si hemos jugado bien nuestras cartas es posible que en los últimos metros, la pieza sea la que se mueva y la que se nos acerque finalmente.

Puesto el “toro en suerte”, válgame el símil taurino, casi siempre nos encontraremos en una posición agachada, que disimule nuestra silueta y que nos facilite un tiro estable y rápido. Casi siempre estar agachados es una opción, aunque no la que nos ofrezca un ejercicio del disparo más estable y rápido.

De rodillas, mantenemos cuatro puntos de contacto estable con el suelo – rodillas y pies – y la incorporación es fácil rápida. Si hemos estado agachados, habremos mantenido nuestras nalgas pegadas a los tobillos. Sin apenas movimientos ni ruido podremos balancear el peso a uno u otro muslo, o reposar las nalgas en uno u otro de nuestros talones. Lo mejor y más práctico es mantener el arco vertical y listo para el disparo – si utilizamos un arco largo, tal vez la posición de la foto sea la menos aparatosa. El objetivo, evitar así movimientos en el momento de la verdad.

Dependiendo del tamaño del arco, la orografía del lugar y de nuestra envergadura, podremos realizar el disparo sentados sobre los tobillos, o lo que suele ser habitual alzando el cuerpo sobre las rodillas.

Es una posición de estabilidad para nuestra espalda. El eje de la espalda, siempre es lo que manda.En consecuencia, es una posición a entrenar.

Parece sencillo, pero…. ¡ arrodíllate, asienta tus posaderas en los tobillos, arma el arco y álzate unos centímetros sobre tus rodillas y dispara ¡ . ¿ No era tan fácil ¿ ¿ Verdad ?.

Alejandro Martín ” TioJander “

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CAZA CON ARCO DEL CIERVO EN BERREA – ZONAS DE IMPACTO Y SU REACCION ( 4 )

De esta breve serie  de notas  sobre  cuatro lugares de impacto habituales de una flecha de caza  en un ciervo,  este cuarto y último escrito,  el tiro en la panza, suele ser el menos venturoso y más desgraciado.

Es casi siempre, el lugar de colocación de la flecha a evitar a toda costa. El temido tiro en las tripas.

Notas anteriores:

  1. Zonas de Impacto y la Reacción Posterior Disparo en la escápula
  2. Zonas de Impacto y la Reacción Posterior Disparo en Columna
  3. Zonas de Impacto y la Reacción Posterior Disparo en el Tórax 

  : Impacto en la Panza.-

Una flecha impacta en la zona trasera de las costillas interesando la zona abdominal, un disparo en las tripas. Mal pronóstico.

 

Con independencia del resultado final, la panza siempre es un objetivo a evitar.

Ocupando un gran espacio físico dentro de la anatomía de un ciervo, las probabilidades de impactar son, en consecuencia, altas.

 A veces un tiro  de atrás a adelante,  de tres cuartos traseros con el ciervo cruzado, busca los pulmones entrando desde  detrás de las costillas y toca la panza en su tránsito. En su camino la flecha podría cruzar el hígado y un pulmón y ser letal. Pero no deja de ser un disparo de fortuna y muy arriesgado aunque el resultado sea la muerte del ciervo.   

Un ciervo que ha recibido un disparo de flecha en la zona abdominal, se resiente en la zona trasera, se suele agachar ligeramente. Inmediatamente después inicia una larga carrera que raramente cesa antes de 70 o 100 metros.  Resulta habitual, tras colocar una flecha en la panza, intuir  que el ciervo corre encorvado, corre encogido. Tras esa carrera inicial, es muy raro que el animal se tumbe. Lo normal es que siga lentamente caminando o escapando lentamente siendo extraño  que se encame a menos de 300 metros. Estas notas son sobre lo que suelen hacer algunos ciervos, pero cada animal y cada tiro son diferentes. Sirva solo como orientación.

 

 

Si localizamos nuestra flecha tras el disparo, normalmente encontraremos restos estomacales pestilentes. Restos del contenido del estómago. Tendremos sangre acuosa y restos de color verde viscoso y un olor fecal.  Por otro lado, si hemos tocado el hígado, encontraremos además de lo anterior sangre oscura pero abundante. Un impacto sobre el hígado depara una muerte casi segura, además el ciervo no podrá ir muy lejos y afortunadamente se desangrará  rápido.

En un disparo sobre el hígado, deberíamos esperar una o dos horas antes de buscar el ciervo. Evitaremos que huya lejos y dificulte su recuperación. Tengamos paciencia. Como se suele decir en el argot, “ hay que dejar que se enfrie “, para procurar una muerte más rápida y una recuperación próxima.

Si solo hemos localizado en la flecha, restos del contenido estomacal, y no sangre del hígado, lo más prudente es dejar que el ciervo se encame. Esperar  de 10 a 14 horas será la mejor estrategia para poder intentar su busca. Seguramente así podamos encontrar  nuestro ciervo tumbado y muerto. 

Alejandro Martín “TioJander”

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

Otros escritos de esta serie :

   El impacto con flecha en la  Escápula.  ( Primera parte  ) .

   El  impacto en la Columna. ( Segunda parte )

   El impacto en el Tórax. ( Tercera parte )

 

CAZA CON ARCO DEL CIERVO EN BERREA – ZONAS DE IMPACTO Y SU REACCION ( 3 )

 

Esta es la tercera entrada en el blog sobre sobre la caza en  berrea con arco. De los cuatro casos que comentamos en esta serie de notas, este tercero es el que menos dudas suscita. Casi siempre se desarrolla con un final  letal de la pieza.

Del todas las zonas de impacto a que nos referimos en esta serie, es seguramente la que motiva más estudios. Es además, nuestro objetivo al hacer puntería: Pulmones y Corazón. 

Anteriores artículos:

    (1) Zonas de Impacto y la Reacción Posterior Disparo en la Escápula

    (2) Zonas de Impacto y la Reacción Posterior Disparo en Columna 

 

  : Impacto en el Tórax.-

El tórax nos aparece franqueado  por la escapula y el humero, dos de los huesos más resistentes en esta pieza de caza. De los cuatro casos que comentamos en esta serie de notas, esta es la más motivadora, la zona de impacto más buscada, la que nos generara una muerte más certera y seguramente más rápida. Realmente es nuestro objetivo: Pulmones y Corazón.

 

“Cienes y cienes” de renglones, por no decir cientos de ellos, habremos escrito y contado ( entre artículos, cursos de caza , libros, etc ) sobre las posiciones idóneas para  buscar impactos en pulmones y corazón. El tiro de perfil, los tres cuartos desde atrás, el tiro frontal y tal y tal y tal. 

 

La zona torácica integra  básicamente pulmones y corazón, así como otros vasos principales. Todos ellos son punto vital para un impacto de una flecha.  El tórax es la zona de mayor tamaño que cuenta con un máximo de probabilidades de éxito. En consecuencia este impacto debe ser nuestro objetivo fundamental. Cualquier disparo fuera de esta zona, es fruto de un error o es un tiro de fortuna ( muera finalmente el animal o no ) . Localizamos la cavidad torácica en los dos tercios inferiores del ciervo y en la mitad delantera del cuerpo.

El tiro de caza con arco es siempre un tiro de probabilidad. Pero si tus estadísticas no son suficientes, deberías de no permitirte salir de caza. Sencillamente  ¡ entrena más ¡. Tú eres siempre tu propio guardián, y tu propio  autorizador. ¡ Se auténtico ¡. ¡ Se honesto contigo mismo ¡. ¡ Respétate como cazador con arco  y  tú mismo te lo agradecerás cada día cuando te veas ante el espejo ¡. Nadie esteremos para reprochártelo, por desgracia para ti,  tu siempre serás un juez más duro contigo mismo.

 

 

 

¿ Cuál es la reacción habitual de un ciervo en este tipo de impacto ?. Pues seguramente la más variopinta. Dependiendo de la posición de ciervo con respecto al ángulo de entrada  de la flecha, o de si rompe costillas de entrada o salida, si toca hígado o no, si impacta al salir la pata contraria, etc.,  su reacción puede diferir  y mucho en cada situación. El caso general es que el ciervo agache sus cuartos traseros, pivotando sobre los delanteros impulsándose en su rápida y acelerada huida. Si el tiro es certero y hemos impactado ambos pulmones o corazón, a escasos metros notaremos un irregular avance, algún trompicón, algunos traspiés en la carrera. Esta es la señal de que a escasos metros se parará y caerá desplomado. Este es el tiro perfecto que toda flecha persigue.

Lo normal es que nuestra flecha atraviese al ciervo y podamos encontrarla ensangrentada en el suelo y a escasos metros del lugar de impacto. Si ha atravesado su pecho y sus dos pulmones, tendremos la flecha empapada de sangre roja brillante y burbujeante. Casi siempre, el ciervo estará  tumbado muy cerca. A menos de cien metros se desplomará  y en apenas quince o veinte segundos morirá. Esta localización genera casi siempre una muerta muy rápida, por eso es o debe ser nuestro objetivo principal. 

Si hemos tocado un solo pulmón, la sangre será menos abundante, y la recuperación más lenta y larga.  Si el trabajo de la flecha, es especialmente de la punta,  ha sido  suficiente, el ciervo podría huir a 200 o 300 metros tras una carrera intermitente, llena de paradas y arrancadas. Rastros de sangre roja, salpicados de charcos más abundantes fruto de sus paradas para cobrar resuello.  Es el momento de que curre nuestro chucho. No siempre los impactos sobre un solo pulmón permiten cobrar  al ciervo. Es posible que su huida sea muy larga, y que incluso no muera. En estos casos un buen pero de rastro, demuestra ser el  mejor amigo del hombre, o al menos de  “ hombre cazador arquero “.

Alejandro Martín “TioJander”

www.arcodos.com

Economista, Licenciado C.U.N.E.F.

Consultor financiero

Otros escritos de esta serie :

   El impacto con flecha en la  Escápula.  ( Primera parte  ) .

   El  impacto en la Columna. ( Segunda parte )

   El impacto en el Tórax. ( Tercera parte )

  * El  impacto en la Panza.  ( Cuarta parte )

CAZA CON ARCO DEL CIERVO EN BERREA – ZONAS DE IMPACTO Y SU REACCION. ( 2 )

Y reanudamos esta serie de notas sobre la caza con arco del ciervo  en berrea y los  típicos impactos que pueden presentarse y naturalmente sus reacciones. En nuestro escrito anterior, el primero de esta serie de cuatro  hablábamos de las  Zonas de Impacto y la Reacción Posterior Disparo en la Escápula (1).   Pues bien, ahora daremos un vistazo a  otra zona  muy común y explicaremos la razón de la frecuencia de este tipo de tiros. Es el tiro de columna.

 

 

 : Impacto en la Columna.-

 

La zona de columna es físicamente muy amplia y muy diversas las consecuencias del impacto en cada una de las zonas.

Nos vamos a centrar más ampliamente en la localización de impactos  más próxima al pecho del animal, la zona donde habitualmente apuntamos. Es la zona situada sobre los pulmones, es decir justo  encima de tórax. 

A modo de reseña, indicar que si la zona impactada fuera  el cuello, el óbito se produciría de forma inmediata. Si la flecha la colocáramos  detrás de las paletillas, se generaría una paralización de los miembros: patas delanteras y traseras. El animal quedaría literalmente paralizado y como en el caso del impacto en el cuello se desplomarías bruscamente. Pero tras el desplome el ciervo seguirá vivo no lo olvidemos. Es por esto por lo en casi todos los casos precisaremos un segundo disparo mortal, que le evite todo sufrimiento innecesario. Si el impacto se colocara en la zona lumbar – la parte más atrasada de la columna, localizada sobre la panza -, lo que veremos es que sus  patas de atrás quedaran inoperativas, pero el ciervo intentará huir arrastrándose sobre ellas y con las patas delanteras aun funcionando.

Pero volvamos a la zona de la columna  que nos interesa, la que está justo encima del pulmón.  Es muy frecuente que cometamos los cazadores arqueros el error de colocar la flecha en este punto. ¿ Porque ?. Pues  sencillo, la mayoría desconocemos de forma real que es lo que hay debajo de la piel de un ciervo. Para la caza con arma de fuego esto, siendo importante, no es definitivo por el enorme poder de parada de una bala, pero con una flecha…..la anatomía es sencillamente capital.

Los arqueros, en caza real solemos enviar altos casi todos nuestros  tiros erróneos. El aporte extra  de adrenalina, la confianza excesiva y  el asomarnos por encima del arco subiendo la cara – ya me entendéis – para ver lo que pasa, termina por mandar alta nuestra  flecha. Pero las más de las veces desconocemos que en el tercio superior del tórax…no hay casi nada. Las apófisis  generan una enorme chepa que confunde nuestro criterio, y por error – y presos de la excitación del momento – lanzamos nuestras flechas que en muchos casos tocan la columna en esa zona.